70º Acto. Día 26 de marzo de 2007

Café GIJÓN a las 20h.
Paseo Recoletos, 21 - Madrid
Telf.- 639 220627

Precio cena para socios 38 eur. no socios 45 eur. Plazas limitadas.
Imprescindible reserva previa mediante ingreso en la cuenta de Ibercaja nº. 2085-9755-24-0300080881 y
posterior confirmación en el teléfono 639 22 06 27.

Dado que el aforo del local es limitado, los socios de la Asociación Conde de Aranda tendrán preferencia en
la reserva de plazas hasta el jueves 22 de marzo.

Cena presentación del Libro de Cuentos

Historias para Catar

Editado por

Bodegas Enate
www.enate.es

Intervienen los escritores

Inma Chacón,
Marta Sanz,
José Luís Gracia Mosteo, 
Amadeo Cobas,
Fernado Marías,
Mario de Los Santos y
Oscar Sipán

Durante la cena-tertulia, se catarán los deliciosos vinos que las Bodegas Enate han preparado para la ocasión.


RESUMEN DEL ACTO

Historias para catar se ha convertido en el instrumento de ENATE para completar su implicación en el mundo de las artes y las letras. En este libro aportan su saber literario escritores como Fernando Marías, Care Santos, José Luis Gracia Mosteo, Ramón Acín, Marta Sanz, Antón Castro, Inma Chacón, Mario de los Santos, Eugenia Rico y Amadeo Cobas, con diseño de la portada a cargo de Oscar Sanmartín.

HISTORIAS PARA CATAR

Los aqueos de Homero estimulaban su valentía con vino griego para enfrentarse a los troyanos. Petronio hace del caldo de la cepa motivo de regocijo en el Satiricón. Catulo lo sorbe para olvidar los desdenes de la casquivana Lesbia, y aún me pregunto si su verso Vivamos atque amemus, Lesbia mea, es decir, Vivamos y amemos, Lesbia mía, no sería en realidad Bebamus atque amemus…  El árabe Omar  Kheyyam prefiere “el eructo de un borracho al rezo de un imán”. El Lazarillo prefiere jugarse los dientes (y los pierde) a renunciar a él, y hace un agujero en el jarro que el ciego tapa con sus manos. Rabelais recrea Delfos en el Oráculo de la Diosa Botella que indefectiblemente responde: “Bois”, o sea, “Bebe”.  Francisco de Quevedo le canta al mosquito del vino. Jovellanos, buen ilustrado, pide moderación, mucha moderación, al beber. Espronceda lo consume con delectación o furia según el humor y amor de Teresa. Dylan Thomas cuando decide suicidarse elige el whisky, la cerveza y el vino, pues es cirrótico. Claudio Rodríguez escribe el Don de la Ebriedad… Desde el principio de la civilización occidental, el vino ha sido el camino más rápido hacia el coraje y la felicidad. La dylaniana escalera hacia el cielo. Yo  mismo puedo confesar que, vasito a vasito, le he pagado los estudios al hijo de algún bodeguero tras veinte años de feliz consumo. Por eso pienso que el Estado debería conceder la calificación de ONGs a los que lo producen y desgravar a quienes lo beben como la medicina más natural. Por eso pienso que, aunque no soy budista, si vuelvo a reencarnarme desearía que fuera en mosquito. Del vino, por supuesto. Y si me canta Quevedo, el Nirvana ya. Y es que al final, escribir sobre el vino, es como beberse una copa de tal. O casi. Por eso no puedo poner fin a estas líneas sino ¡Salud!, o como dice Groucho, Más madera, quiero decir, vino. Por eso leer es catar en la misma medida que beber, vivir. Como estas historias: Historias para Catar.
José Luis Gracia Mosteo