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Café GIJÓN a las 20,00 horas Tertulia
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NOTAS PREVIAS
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El País 17 de Septiembre de 2000 ( EP(S) El País semanal). José Bello por Javier Rioyo y Jordi Socias Ni poeta ni pintor. Ni músico ni escritor. Ni rico ni pobre. Ni rojo ni azul. No terminó ninguna carrera, no se le conocen trabajos muy definidos. Ni aventurero, ni viajero –nunca conocerá París, ni ganas-, ni mujeriego ni homosexual. ”Por favor, no me llaméis Pepín, ya soy mayorcito”, siempre educado, gusta de decir lo que piensa o se calla. Algo bebedor, ex fumador, noctánbulo, felizmente soltero, cuidadoso con el idioma, pero capaz de un elegante taco. José Bello, uno de los mejores exponentes del no hacer, del no ser, tuvo y retuvo una impresionante legión de ilustres amigos: “Uno se sorprende de no ser nada y haber estado rodeado de tantos genios”. Este hombre, que se acerca al centenario, es artífice, cómplice y mantenedor de las más fructíferas relaciones amistosas y culturales de algunos de los españoles más universales de la cultura de nuestro siglo. |
José Bello
por
Alvaro García
Ya no quiere ser Pepín, y es normal que a los noventa y seis años le parezca un diminutivo impropio. A mí, en cambio, me parece de lo más propio; a esa edad, un diminutivo deja de serlo y se convierte en un mito. Está, no sé, el caso del último emperador de Occidente, Bill Clinton. No ha dejado de ser presidente por llamarse Bill en lugar de William. La misma Residencia de Estudiantes, tan sólida, tan histórica, en la que compartió años con Lorca, Buñuel, Dalí, sigue siendo diminutivamente la Resi, sin que eso le quite un ápice de seriedad y responsabilidad ante el pasado, el presente, el futuro. Pero en fin, tampoco le vamos a convencer y además, hay cosas más importantes de las que charlar con un testigo lúcido que no se conforma con la memoria y se queda hasta las cuatro y media de la madrugada tomando el lento whisky de la sabiduría y el buen ánimo.
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Pero, dejado aparte lo del nombre, me interesa hablar de todo lo que cabe en un fenómeno natural como la biografía de José Bello, que recorre generaciones de historia intelectual española como un río que sonriera. Ahora se empieza a saber que muchas de las películas y genialidades de la generación del 27 arrancan de observaciones hechas por el amigo de todos, que de paso ha escrito páginas, literalmente páginas, no todo va ser charla, que fueron comparadas por Azaña a las de Lord Dunsany. “Federico, ¿y quién es Lord Dunsany?”. “Un humorista inglés”. Al que Bello sigue sin haber leido.”Ni falta que hace”. En la Resi los nuevos lo acribillan a poemas que a él le gusta que se reciten, es decir, que no se queden en información y encuentren en voz alta la música con nacieron. Se despide con abrazos y la sonrisa de un siglo.”Buenas noches, don José”. Y nos quedamos hablando de Pepín. Para abarcar su grandeza.
RESUMEN DEL ACTO
Presentación por Feliciano Llanas
Don José Bello ha sido condecorado recientemente por el presidente de gobierno de España con la gran cruz de Alfonso X el sabio, en reconocimiento a su trayectoria vital o como dice don José con su natural sencillez: "por que algo ha tenido que ver con la generación del 27". Este merecido reconocimiento oficial de la cultura española a la figura de José Bello, ha sido una gran satisfacción para el grupo de amigos y allegados a Bello, que desde hace muchos años veníamos reivindicando la figura de Pepín Bello como la del verdadero catalizador de la generación del 27, como ya en su momento lo dejara escrito Bergamín y confirmara Agustín Sánchez Vidal.
No os voy a hablar esta noche del José Bello del 27, puesto que doctores tiene la iglesia;
ya que estamos entre amigos, y muchos de los que hemos concurrido hoy somos aragoneses de nacimiento o de vocación, prefiero evocar a un Pepín Bello más oscense, y por tanto más cercano a todos nosotros.
Fue su padre don Severino Bello, además de un brillante ingeniero, un notable intelectual, admirador de Cajal, seguidor de krause, y amigo de Costa, que desarrolló una ingente obra en toda la provincia de Huesca, poniéndola a la cabeza de Europa en lo que a obra pública se refiere.
Fue fundamental su intervención en los riegos del alto Aragón, realizando importantes obras como los pantanos de la Peña, la Sotonera, Mediano etc. siendo cada uno de ellos proyectos espectaculares y revolucionarios para su época.
Este joven ingeniero llega a Huesca a finales del siglo XIX, y encuentra la ciudad dividida en dos bandos políticos, dirigidos por don Manuel Camo y don Pepito Lasierra respectivamente, dos facciones irreconciliables cuyos amenazantes bastones vienen siendo milagrosamente contenidos por una invisible frontera definida por la embarrada calzada del Coso Bajo.
Al casarse Severino con la hija de don Pepito se gana la más feroz animadversión del cacique Camo, quien en el futuro le proporcionaría más de un disgusto.
En esta Huesca nació Pepín Bello hace 97 años, y en este ambiente ilustrado y de progreso que en su entorno supo crear su padre se crió hasta su marcha a Madrid para estudiar en la Residencia de Estudiantes.
La tía Pilar Carderera con su Bentley igual que el de la reina de Inglaterra, el inquieto Silvio Kosti, Rafael Gil médico y discípulo de Cajal, el abuelo Campaña, el chofer Arenofago, el inefable Lasierrón, los socios del casino La Peña cantando operas wagnerianas acompañados de piano, trompeta y tambor, los incansables excursionistas Sánchez Ventura y Vicens, el ingeniero Blas Sorribas con su primitiva cámara fotográfica que necesitaba tres peones para sus desplazamientos, y tantos otros personajes, fueron los actores principales del mundo de José Bello en la Huesca de aquellos años, que protagonizaron cientos de anécdotas, que las nuevas generaciones de oscenses hemos tenido el privilegio de conocer directamente de boca de José Bello y su hermano Antonio.
También quiero dedicar un especial recuerdo para su hermano menor Antonio, que de pequeño con "lengua de trapo" recitaba poesías infantiles que tanta gracia le hacían a Lorca, y que jugaba con los ceniceros de "Zinzano", que traía a casa "el señolito Albelti" como decía la muchacha de los Bello. Antonio estudió en el Instituto Escuela, y cuando terminó sus estudios de biología se estableció definitivamente en Huesca ejerciendo la agricultura.
Para terminar quiero destacar dos características netamente aragonesas del carácter de don José Bello, una es su amor a España, a su cultura y a sus gentes, y la otra es la sencillez de su persona, que le granjea la amistad y la instantánea simpatía de todo aquel que lo conoce. "Pepín Bello una vida dedicada a cultivar la amistad" era el acertado titular del periódico El País, hace algunos años, cuando Agustín Sánchez Vidal velaba sus primeras armas del 27, y creo que mejor no se puede definir su vida y su trayectoria.
Por esto y por el apoyo que ha brindando a nuestra asociación desde su constitución, la Asociación Cultural Conde de Aranda, en su asamblea general extraordinaria celebrada el día 28 de Octubre de 2000, aprobó por unanimidad nombrar a don José Bello Lasierra socio de honor de la Asociación.
Esperamos don José que acepte este humilde título, que no es más que el fruto del agradecimiento y admiración de un grupo de aragoneses residentes en Madrid, en la esperanza de que este nombramiento ocupe un pequeño espacio en su amplía e importante panoplia de amistades y reconocimientos.
Muchas gracias.
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Pepin Bello, Feliciano Llanas y Venancio Díaz Castán. |
Transcripción de la tertulia
Para facilitar la transcripción ponemos las iniciales del contertulio que está hablando por orden de intervención:
Feliciano Llanas Vázquez F
José Bello Lasierra J
Venancio Díaz Castán V
Alvaro García A
Luis Carandell L
F - Podríamos comenzar, ya que en la presentación hemos hablado de la Huesca de primeros de siglo, recordando a su padre don Severino Bello. ¿Cuándo llega a Huesca Severino Bello?. J - Cuando finalizó sus estudios de ingeniero en el año 1889. Mi padre acabó la carrera con el numero dos de su promoción. Los destinos se elegían por orden de promoción. Los primeros números como es natural siempre elegían: Madrid, Barcelona, Sevilla, etc..
Mi padre en su juventud había visitado el Pirineo y le gustó mucho, por eso pidió ir destinado a Huesca.
F - No encontraría gran oposición.
J - No, no tuvo gran oposición, cuando mi padre le dijo al subsecretario: "¿usted cree que me lo darán?", el subsecretario le respondió: "casi puedo asegurarle que sí, que sí se lo darán" .
F - Al poco de llegar a Huesca Severino Bello ya tuvo su primer escarceo con el cacique Camo.
J - No, ya llevaba algunos años casado. Camo, con la autoridad del cacique, le pidió a mi padre que estaba de ingeniero de Obras Públicas que apresurase la ejecución de una carretera. Mi padre le dijo que estaba en el plan de Obras Públicas y que el proyecto seguiría su curso. Camo le insistió: "digo que se haga inmediatamente", mi padre le contestó que se haría según el plan establecido; entonces Camo le dijo: "usted no sabe quien soy yo", mi padre se amoscó y le respondió: "y usted no sabe quien soy yo"; al día siguiente mi padre estaba trasladado a Soria.
F - Tal era el poder de Camo, que cuando llegó destinado a Huesca un Coronel, primo lejano de Alfonso XII, y al igual que D. Severino Bello no vio la necesidad de ir a presentarse al cacique, se encontró con que Camo para enjugar la afrenta forzó también su rápido traslado. El ofendido Coronel, picado en su amor propio, como primo que era de la reina regente pudo con sus influencias volver de nuevo a Huesca. Don Manuel Camo, que nunca se daba por vencido, declaró en ruina el cuartel de San Vicente, y toda la guarnición al no tener cuartel donde albergarse tuvo que abandonar Huesca con su altivo coronel al frente en 1886. Hasta 1917, muerto ya el cacique, Huesca estuvo sin guarnición, hasta el punto que cuando Alfonso XIII visitó Huesca, no había tropa para recibirle en la estación de tren como mandaba el protocolo, mosén Navas párroco de San Pedro, propuso para paliar esta ausencia llevar a los romanos de la procesión de Semana Santa. La propuesta afortunadamente no cuajó.
Sería interesante hablar de la relación de su padre con Joaquín Costa y Santiago Ramón Cajal..
J - Cuando mi padre hizo las primeras campañas en España de ingeniería sanitaria, principalmente sobre el paludismo, que en el pantano de la Sotonera era un problema importantísimo, organizó un congreso sobre la materia. Tenía que nombrar presidente y como la gente tenía una sanísima desconfianza sobre estos temas, mi padre consiguió que D. Santiago Ramón y Cajal lo presidiera, dándole de esta forma la seriedad y la categoría que el congreso merecía.
Con Joaquín Costa era muy amigo, en algunos libros de Costa figura la colaboración de mi padre.
F- Nos acompaña don Venancio Díaz Castán, que además de médico y escritor es biógrafo de Costa. Venancio, cuéntanos como va Joaquín Costa a la exposición universal de París.
V - Se puede decir que el pobre Costa, luchador infatigable contra el caciquismo, tuvo que sufrir el tormento de aceptar el enchufe del cacique Camo, para poder asistir como alumno observador a la exposición universal de París en 1869. No cosechó Costa ningún éxito en sus solicitudes reglamentarias, y fue el enchufe de Camo quien consiguió que Joaquín Costa fuera a París. Curiosamente esta situación se repite en la vida de Costa con los caciques y declarados enemigos suyos los diputado Lasierra y Romero de Graus, cuando Costa crea la Liga del Altoaragón y les ofrece la dirección de la Liga. Joaquín Costa es un personaje atractivo para el investigador, por que tiene una gran cantidad de contradicciones a lo largo de su vida, que empiezan aceptando el enchufe de Camo, pero el pobre Costa quería ir a París fuera como fuera.
F - Y lo mandan con 25 Ptas. para el viaje y 150 Ptas. para todos los gastos.
V - Lo mandan a París con lo mínimo, Costa pasa en París hambre, y precisamente es en París donde comienza a manifestarse los primeros síntomas de su enfermedad.
F - Allí en la exposición universal Costa ve la bicicleta, y le envía a Bello unos bocetos, de forma que son los introductores de la bicicleta en España.
V - Joaquín Costa publica absolutamente todo lo que ve, tiene la curiosa enfermedad de la tinta impresa. Desde muy pequeño ya quiere e ver impreso todo lo que sabe, y todo lo que ve. Estando en el instituto, siendo un zagal que viene de Graus y que no tenía ni dieciocho años, hace un diccionario y una gramática francesa, y de hecho durante su estancia en París se dedica a apuntar absolutamente todo cuanto ve, y trae una publicación que se llama "Ideas apuntadas de la exposición universal de París", y una de las cosas que le llaman la atención es la bicicleta.
F - Su hermano Antonio Bello me dijo que con los planos de Costa su padre y Silvio Kosti fabricaron una bicicleta.
P- No lo sé, he leído que Costa dice que ha visto un vehículo que con el esfuerzo humano se le puede sacar gran rendimiento.
F - Antonio me contó que don Severino y Silvio Kosti probaron la primera bicicleta en la antigua plaza de toros de Huesca.
J - No lo sé exactamente, pero sí es cierto que el padre de Silvio kosti atropelló con su bicicleta a un viandante en Huesca causándole la muerte. La víctima se llamaba "El Miñón" .
F - "El Miñón" está enterrado en el antiguo cementerio de "Las Mártires" de Huesca, y en la lápida pone: Tomás Félix "El Miñón", yo creo que el mote le venía por su gran corpulencia.
Don José se cría en el pantano de San Juan de la Peña a pie de obra, pero llegando a cierta edad, su padre decide enviarlo a Madrid a estudiar.
J- Primero fue mi hermano Manuel, que tenía tres años más que yo, quien vino a la Institución Libre de la Enseñanza, por consejo de Joaquín Costa que era amigo de Giner de los Ríos. Yo llegué tres años después a unos chalets que había en la calle Fortuny, pues aunque se había fundado la Residencia de Estudiantes no estaba todavía terminada, fui de los pequeños de la Residencia
F - Me gustaría que Alvaro García, poeta y asesor de la Residencia de Estudiantes, nos diera una pincelada de lo que fue y significó la Residencia.
A - La Institución Libre de la Enseñanza fue un intento de cambiar España. Este magnífico proyecto se hubiera podido llevar a cabo si no hubiera estallado la guerra. El proyecto funcionaba bien, la idea era elitista, se tenía la convicción de que la revolución o el cambio pacífico mediante la educación debía partir primero de una élite, que después trasmitiría al resto de la sociedad la metabolización de ese proceso, allí en la Residencia se educó una pequeña élite.
J - Hay que decir que la Institución Libre de Enseñanza era absolutamente privada, mientras la residencia de estudiantes era absolutamente oficial, desde el primer momento y desde la primera peseta dependió de la Junta de Ampliación de Estudios que a su vez dependía del Ministerio de Educación.
F - Por la Residencia pasó la élite de la intelectualidad europea.
J - Eso ya fue viviendo yo en la Residencia, yo fui a la Residencia en 1915, ayer vamos.
F - Por allí pasó: Igor Stravinski, Marie Curie, Albert Einstein, Maurice Ravel, por cierto ¿allí conoció a Ravel?
J - No eso fue en Sevilla, me lo presentaron en los jardines del Alcázar, era un viejecito muy simpático, guapito él, menudo. En aquel momento hacía furor en Sevilla el Bolero de Ravel incluso lo bailaban los gitanos en los "tablaos". Yo por iniciar la conversación le dije que su bolero estaba en boca de todo Sevilla, él me respondió algo intrigado: "¿el bolero?", yo pensé: a ver si me he confundido, pero yo tenía claro que el bolero era de Ravel, como es lógico yo le insistía, y el respondía:"¿qué bolero?", yo le insistía con firmeza ¡el de usted!, ¡el de usted!, por fin se lo canté y dijo: "¡Ah, sí ¡, el bolero"; no he entendido nunca lo que pudo pasar por aquella cabeza en ese momento.
F - A Rubinstein ¿lo conoció en la Residencia?
J - No también en Sevilla. A Rubinstein que era polaco le coge la primera guerra mundial en España, y no pudo volver a su patria. En 1914 era muy joven y todavía no era un pianista afamado. Le fue a visitar la viuda de Albéniz quien le enseñó las partituras de su marido. Rubinstein las estudia y ve que la obra de Albéniz para piano es de primer orden, y comienza a dar conciertos de Albéniz por toda España. De esta forma él se hizo famoso como pianista y a la vez divulgó la obra de Albéniz.
F - Contaba don Arturo Rubinstein que subvencionado por el Ministerio de Educación fue a dar un concierto a un pueblecito, cuyo único público era el Alcalde y el Secretario del Ayuntamiento. Cuando acabó su magnífica interpretación, le dijo el alcalde: "Oiga joven, ¿Usted sabría tocar La del Soto del Parral?", Rubinstein con mucha educación y modestia le dijo que no, a lo que el alcalde en un tono condescendiente le dijo: "No se preocupe, usted es todavía muy joven y tiempo tendrá para aprenderla".
Después de hablar de Sevilla, volvamos a Madrid, estos días sabiendo que veníamos al Gijón y que contábamos con su presencia, los jóvenes de la Asociación, me preguntaban por las tertulias, pues les cuesta comprender el fenómeno de las tertulias en este ajetreado Madrid tan distinto a aquel de finales del siglo XIX.
J - Casi nada lo que me pides, Feliciano me haces unas preguntas muy difíciles, es como si me pides que te cuente la Biblia. La tertulia es un asunto a cuyo alrededor gira toda la España del siglo XIX.
F - Cuando don José Bello llega a Madrid, todavía vive Galdós, D. Benito el Garbancero.
P - Sí, así le llamaban sus enemigos
F - Y don José puede conocer en las tertulias a toda la generación del 98, a los del 14, y a los del 27 que también acuden, ¿eso es posible que se pueda dar otra vez?.
J- Efectivamente es impensable que se pueda dar una concentración de intelectuales de esa magnitud.. Galdós es de una generación anterior al 98 es del sesenta y tantos. Yo a Galdós lo he visto, no le he saludado, ni le he dado la mano pero lo he llegado a ver. Mi hermano Manuel, del que antes ya he hablado, ya había leído cositas, yo dada mi edad no había tenido tiempo todavía.
V - ¿Cuando usted lo vio ya estaba ciego? .
J - Completamente, lo vi del brazo de una señora, era un anciano con gafas negras, llevaba bastón y lo vi subirse a un tranvía, mi hermano me dijo:"Mira ese es don Benito Pérez Galdós". Era un hombre muy corpulento, iba arrastrando los pies, ya ciego, esto sería cuatro años antes de morir.
F - Sin embargo con los miembros de la generación del 98, si que ha tratado.
J - Si con los del 98 con todos. Unamuno vivía incluso en la Residencia, era residente honorario.
Un día en el comedor de la Residencia, estábamos a su alrededor todo chicos de dieciocho a veinte años. Nos iba preguntado de donde éramos, yo le dije que era de Huesca. Don Miguel respondió: "De Huesca, mal recuerdo tengo yo de Huesca", él era muy hablador, nada escuchador, no escuchaba ni al verbo divino. "Es la única vez que he estado malo en mi vida. Fue en un hotel de Barbastro", sería el hotel San Ramón le concreté: "Si precisamente", iba en un viaje de elecciones con Baroja y no se quien más, se puso tan malo del vientre según él nos contó allí en la mesa: "con una diarrea incoercible", no pudo seguir el viaje pues: "no tenía tiempo ni de subirme los pantalones". Les indicó a los compañeros que siguieran el camino y se quedó en el hotel. Bajó a la farmacia, explicó su mal y pidió un remedio. El mancebo le suministró un especifico que fabricaba el mismo boticario. D. Miguel se lo tomó y no le fue mal. Tres días más tarde ya estaba en el tren rumbo a Madrid. Cuando ya llegaba a Madrid pensó: "este medicamento me ha sentado muy bien, voy a ver su nombre", miró en su maletín y sacó la caja del medicamento, se llamaba: ¡Taponal!.
V - ¿Es verdad que D. Miguel era muy mezquino?.
J - Si, cuando yo le decía al administrativo de la Residencia, ¿Ya está aquí D. Miguel?, el respondía: ¡claro, como no le cobramos!.
F- Con Valle también pudo departir, ¿son ciertas sus famosas intemperancias?
J - No, conmigo siempre estuvo amabilísimo. Cuando nos presentaron yo tendría veinte años, al conocer mi nombre me dijo: "¿de dónde procede su apellido?", es gallego le respondí, de Muros: "¡Oh!, Muros, Muros, un pueblo interezantísimo", ceceaba mucho al hablar: "yo allí he visto a un gañán conduciendo una carreta de bueyes vestido de frac y sombrero de copa". Ante mi cara de incredulidad me explicó que al estar muros en la "Costa de la Muerte" donde naufragan muchos barcos, la población recoge los restos de los naufragios que llegan a las playas. Unos días antes de la visita de Valle a Muros, había naufragado un barco inglés en el que había ropa de gran lujo, y por eso vio don Ramón a medio pueblo vestido de gala para realizar sus trabajos más prosaicos.
F - ¿Conoció a Baroja?
J - Si, a los Baroja les visité en la casa de la hermana.
F - ¿Los Baroja, se dedicaban a la panadería?
J - No, eso son mentiras que se inventan, él era médico y se dedicó a escribir, era un magnífico escritor, y por eso ha pasado a la posteridad. Os decía que yo iba a casa de su hermana, un chalet muy hermoso, en donde hacían un teatro que se llamaba el Mirlo Blanco. En ese teatrito se representaron algunas obritas, que tenían que obedecer a unas condiciones establecidas, tenían que estar escritas para ese teatro y ser representadas por el autor, y allí Baroja escribió una cosita - El teatrillo lo dirigía el cuñado de Azaña Rivas Cherif - don Pío escribió una cosa del siglo pasado muy graciosa, sería los años veintitantos, pero la escena era del siglo pasado, tenía gracia, se llamaba no se que ... del boticario pantalón.
F- Podemos continuar con la generación del catorce, a Juan Ramón se le considera el padre de los poetas del 27; ¿cómo era?, tengo entendido que era un hombre muy sensible y muy delicado.
J - Juan Ramón era un ser complicadísimo, no es un hombre para hablar de él a la ligera, para mí él y Antonio Machado son los poetas de este siglo.
F- Sin embargo siempre se ha dicho que quería mucho a los poetas del 27.
J - Regular, tarifó con todos como con todo el mundo, empezando por la Residencia, una vez que riñó con la Residencia no volvió jamás, él era un hombre muy difícil.
F - Criticaba mucho a Ortega.
J - A todo el mundo, eso sí con una gran finura, sin una palabra más alta que otra, era su forma de ser.
F - Voy a leer la carta que le enviaron Buñuel y Dalí cuando estaban trabajando en el guión de "El Perro Andaluz", se cuenta que se la remitieron a pesar de que se habían visto unos días antes. J - Poco, se vieron muy poco.
F -Le envían esta carta con mucho respeto, con un correcto encabezamiento: Sr. Don Juan Ramón ...etc., y continúan: "Su obra nos repugna profundamente por inmoral, por histérica, por cadavérica, por arbitraria, especialmente mierda para su "Platero y yo". El burro menos burro, el burro más odioso con el que nos hemos tropezado, y para usted y para su funesta actuación mierda." se despiden con mucha educación muy sinceramente Luis Buñuel etc.. ¿Qué dijo Juan Ramón cuando recibió la carta?,
J - No lo sé, entonces yo ya no lo trataba.
F - Para finalizar, nos gustaría que don José nos diera unas pinceladas sobre la Residencia. Buñuel, Lorca, Dalí, el enigma sin fin, que decía Agustín Sánchez Vidal. Según parece Agustín fue desentrañando el enigma, y deja claro que la clave del asunto está en Pepín Bello, que siempre mantuvo la amistad con todos, y que desde la sombra fue el precursor de muchas ideas surrealistas, que luego desarrollaron tanto Buñuel como Dalí.
J - ¡Por favor!, yo no fui la clave de nada.
F - Entre muchas de las historias que se comentan de la Residencia me gustaría destacar los anaglifos.
J - Todo eso está escrito, son preguntas dificilísimas, no puedo explicar en dos minutos todo un movimiento dentro de un ambiente, es como si me pides que te explique el Quijote.
F - Eran como pequeños poemas absurdos con tres sustantivos, y el del medio debía de ser inevitablemente "la gallina". Aquí tengo un anaglifo atribuido a Pepín Bello: " La cuesta, la cuesta, la gallina y la persona".
J - Puede ser, pero todo eso así desconectado no dice nada, era todo un sistema, un humor buscado en una cierta manera...., en muchos días...., entre mucha gente...., es totalmente inexplicable fuera de ese ambiente.
F - Hasta don Américo Castro no se pudo contener y escribió su anaglifo.
¿Cómo conoció a Dalí?, ¿fue usted quien lo introdujo en el grupo?.
J - Nos conocimos al mismo tiempo. Dalí era un ser extraordinario sin paliativos; tenía un gran talento pictórico. En cuanto lo conocí vi que su camino era ese y estaba seguro que iba a triunfar, era un pintor de cuerpo entero. Lo verdaderamente curioso de Dalí era su personalidad; no sabía nada de nada, lo digo en elogio suyo, hasta el punto de que con veintitantos años no sabía leer la hora del reloj, ni que 5 duros eran 25 ptas., no sabía comprar un billete de tren. Confundía las cosas más extrañas, en cambio era un pintor nato y un artista capaz de cosas como no he visto a nadie. Él veía un edificio, no digamos un cuadro, una escultura e inmediatamente lo ponía en su sitio, lo ponía todo en hora.
No hablaba ningún idioma ni español, ni francés, ni catalán, hablaba una mezcla de todos, pero se hacía entender en todo el mundo. Las cartas de su familia se las contestaba yo, hasta el punto de que le pasó totalmente desapercibida la boda de su padre con la tieta. Su padre se había quedado viudo y se casó con la hermana de su mujer que siempre había vivido con ellos, era muy corriente en aquella época. Cuando Federico fue a pasar una temporada a casa de los Dalí, nada más llegar se dio cuenta de que la tieta era la esposa del padre de Dalí, y le dijo a Salvador : "Oye, no me habías dicho que la tieta se había casado con tu padre", a lo que Salvador le contestó: "¡Ah!, no lo sé, pregúntaselo a mi hermana, sabes, como yo no vivo aquí". Efectivamente al día siguiente Ana María le confirmó a Federico que hacía años que se habían casado.
F - Para finalizar háblenos un poco de la Orden de Toledo
J - Pero si de eso no existió nada, fue una conversación que tuvimos un día y nada más
F - Pues mira que no han corrido chorros de tinta sobre este asunto. Buñuel le da mucha importancia en sus memorias.
J - En cambio de la verdadera orden escribimos un libro después de la guerra y de esa no se ha dicho nada.
F - Pero Buñuel dice que el secretario de la Orden de Toledo es ...
J - Si, yo
F - Buñuel dice que comendador se nombró a si mismo, luego habla de los escuderos, de los invitados de los escuderos etc.. Pero a la tumba de Tavera sí que iban, y por la mañana se limpiaban los zapatos para despejarse la cabeza.
J - ¡Hombre¡, a Toledo hemos ido muchas veces.
F - Y la historia de la pintura de Dalí en una pared de la posada de la Sangre donde se hospedaban también es fantasía.
J - ¡Chico¡, no se..., eso es como si aquí dibujo yo algo y te digo...., la realidad es que un día estuvimos comiendo en la venta de Aires, una venta modestísima en las afueras de Toledo, Dalí se pimpló un poco de beber, y no se si con un lápiz hizo algún mono en una pared, pero de allí a que fuera el Cenáculo de Leonardo... . Hace poco decía no se quien, de ir a las ruinas y raspar la pared a ver, en fin nada de nada.
V- Antes se ha hecho una pregunta sobre las tertulias y tenemos entre nosotros a Luis Carandell, del que yo recuerdo un articulo titulado "Vigencia y significado actual de las tertulias", que es la historia de la tertulia literaria madrileña.
L - No se sabe si Tertuliano se llamaba Tertuliano por que estaba mucho de tertulia, o si en el mentidero de la Puerta del Sol de Madrid se citaba mucho a Tertuliano y por eso se le puso el nombre de tertulia. Pero cualquier reunión española o seguramente no española que es habitual se le puede llamar tertulia. Incluso los andaluces llaman tertulia a la fosa común del cementerio. Parece que fue Fernández de Moratín el primero que inició una tertulia en la fonda de San Sebastián y que se llamo así "Tertulia de la fonda de San Sebastián", luego hubo las del Parnasillo, pero yo creo que no ha habido creación literaria ni artística fuera de las tertulias. Estamos en el sitio donde se han mantenido las últimas tertulias de Madrid. Hubo una época en que casi vivía aquí más que en mi propia casa. La tertulia se rige por sus propias reglas, la regla fundamental es que la tertulia se debe dar en lugar y tiempo fijo. También puede ser la tertulia abierta o cerrada. Tertulia abierta es en la que puede entrar todo el mundo. Las cerradas son limitadas y los contertulios se sientan siempre en el mismo sitio y toman lo mismo. Luego hay tertulias con director y sin director, la más famosa con director es la de Ortega en la Granja del Henar, de donde salió la Revista de Occidente. Las tertulias abiertas, aun las más informales, tienen que estar constituidas, no es por tanto cualquier reunión o cualquier conversación. Y para acabar, la regla fundamental, la regla que ha mantenido la tertulia española, que es la de hablar mal de los ausentes y por eso nadie se marcha y todo el mundo acude.
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Pepin Bello, Feliciano Llanas, Venancio Díaz Castán, Álvaro García, Juan Carlos Trillo y Aurora Almendáriz. |
Cerró el acto el presidente de la Asociación quien agradeció a D. José Bello su presencia en esta tertulia, valorando la deferencia que una vez más había tenido D. José Bello con la Asociación Cultural Conde de Aranda, pues de todos es bien conocido el poco apego de D. José Bello a este tipo de actos donde pueda ser el protagonista de loas y homenajes.
Posteriormente se sirvió la consabida cena de convivencia, donde los asistentes que abarrotaban el Gijón prosiguieron en animada y distendida tertulia.