21º Acto. Día 16 de diciembre de 2002

A las 20 horas.
C/ San Roque 4, local 3 (semiesquina plaza Luna)
Aparcamiento Plaza Luna
Madrid
Telf. 639220627

Al finalizar el acto se servirá un vino de las bodegas ENATE.

PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE POESÍA

"PASADIZOS"

Autora

Sonia Llera

Editorial: Jamais y PPM Multimedia

Presentación e introducción del libro: Ángel Guinda y Sonia Llera

Recital lírico a cargo de los actores: Ana Otero y Juan Carlos Talavera

Acompañamiento musical:

Guitarra: Miguel Anda Fernández
Piano: Fernando Pérez Herrera

Cierre del acto con boleros: Mónica Ibáñez Fernández de Lisa


RESUMEN DEL ACTO

Presentación Feliciano Llanas.

Quiero iniciar mi intervención manifestando nuestra satisfacción por la presentación en el seno de la Asociación Cultural Conde de Aranda del poemario “Pasadizos”, obra sólida y admirable de esta polifacética artista zaragozana y activa militante de la Asociación Conde de Aranda que es Sonia Llera; incidiendo así en uno de los principales objetivos que se marcó esta Asociación, como es el de servir de cauce a las obras y proyectos de los artistas aragoneses. Pero por otra parte tengo que confesarles el pavor que estoy pasando, pues Sonia me ha puesto en un verdadero compromiso al pedirme que hable de su libro ante tan altas autoridades en la materia. En mis muchos años de agitador cultural, he tenido la suerte de poder acercarme a todas las bellas artes. Desde el punto de vista de un modesto diletante, soy capaz de apreciar una buena pintura, me defiendo en temas musicales, audiovisuales, disfruto con el teatro o la literatura, pero cuando la prosa traspasa sus fronteras y se transfigura en poesía se convierte para mí en un inalcanzable arcano.
Sonia me vuelve a poner delante de la poesía y esto me ha obligado a repasar mis vivencias y archivos, y he observado con sorpresa que la poesía ha ocupado lugar destacado, cuando no protagonista, en todos los actos, conciertos, conferencias etc. que he tenido la oportunidad de organizar. ¿Por qué la naturaleza humana nos hace más deseable una cosa, cuanto más inaccesible nos resulta?.
Desde Ainsa en el corazón del Pirineo le pregunté a Julio Alejandro, y él me respondió desde su último refugio frente al mar de Javea: “¿De qué se puede hablar en una reunión de poetas?, ¿De poesía?, NO. De poesía es imposible hablar, yo al menos no puedo hacerlo. La poesía para el incorpóreo ser que trata de fijarla en el blanco tormento de un papel, es entrar en un estado de gracia que impide la comunicación sino es con uno mismo, es un vórtice que debe ser imposible para el hombre capaz de reconocerse si se coloca ante un espejo”. Después me recitó tres de sus últimos poemas, Amor, Muerte y Tiempo.
José Agustín Goytisolo no quiso entrar al trapo y directamente me dirigió a Jaime Gil de Biezma cuando dice: “La voz que habla en un poema no es casi nunca la voz de nadie en particular, puesto que el poeta trabaja la mayor parte de las veces sobre experiencias y emociones posibles, y las suyas propias solo entran en el poema tras un proceso de abstracción más o menos acabado, en tanto que contempladas no en tanto que vividas”.
Para Emilio Gastón, la poesía es amistad, es animada tertulia, pero también es utopía, lucha y reivindicación, como cuando dice: “Seguiré denunciando, rechazaré los nombres de las calles que ofreceréis a mis amigos muertos y os seguiré tratando de usted”.
El músico Gabriel Sopeña en el prólogo de Pasadizos afirma que la poesía es una forma del conocimiento.
Muchos años llevo, Querida Sonia, de búsqueda sin encontrar una solución solvente a este maremagnum poético que parasita mi espíritu.
Pero esta noche voy a atender el autorizado magisterio de José Hierro cuando me dijo: “Feliciano, a ti te gusta mucho la música, pero si te doy la partitura de la Novena seguro que no entiendes nada. Para disfrutar de la música necesitas interpretes que conviertan esos signos en melodía. Para disfrutar de la poesía mucha gente también necesita interpretes que se la lean, se la reciten o se la canten”. Por tanto querida Sonia, sugiero que hagamos caso al laureado poeta, y permíteme que, como vulgarmente se dice, escurra el bulto y no hable de tu poesía. Déjame, déjanos a todos, cuanto antes, disfrutar de tu deliciosa obra de tu mano y de la mano de tus amigos, los mejores interpretes que nos podías haber traído.
Hoy esperábamos contar con la presencia de Manuel Aldecoa, pero su delicado estado de salud no nos permite poder gozar de su amistad siempre que lo necesitamos.

Intervención de Angel Guinda.

Un primer libro, como una primera exposición, como una primera interpretación de un tema musical, es una situación de génesis, de navidad, por tanto, de nacimiento. Hoy nace públicamente una trayectoria en el mundo literario que es la trayectoria poética de Sonia Llera. Yo conozco el libro desde hace algunos meses, pues tuve la suerte de que Sonia me invitase a hablar un poquito de él en el Café del Infante de Villaviciosa de Odón. Creo que la mejor cualidad que puede tener un presentador es la de ausentarse cuanto antes y dar paso al Arte, en este caso, la poesía de Sonia.
Pasadizo según el diccionario es un paso estrecho entre un lugar y otro, podríamos pensar que es un paso muy estrecho entre un cuerpo y un alma, entre un cuerpo y otros cuerpos, entre un alma y otras almas, entre una situación y otra situación. Pasadizos, después de haberlo leído varias veces, me parece un libro amable, cordial, en el sentido etimológico, es decir, un libro escrito con la memoria, con la inteligencia, con la sensibilidad del corazón. La poesía en particular y el arte en general tienen múltiples cualidades y funciones, entre ellas está la catártica, por la cual el creador cree en lo que crea y purga obsesiones. El creador artístico lejos de obsesionarse con la cultura ha de convertir en cultura sus propias obsesiones. Sonia lo está haciendo ya desde su primer libro. Otra cualidad o función de la poesía es la terapéutica. Uno al confesarse en el papel, al trasmitir pensamientos, de alguna manera está curándose de esas obsesiones que le torturan. Otra cualidad es la gnóstica, en cuanto supone de conocimiento del mundo propio, del mundo de los demás y en cuanto supone de creación de una propia cosmovisión, que por cierto, Sonia la va teniendo cada vez más sólida. Otra función de la poesía es la función genesíaca o de creación de lenguaje que es también fundamental. Por último, una función importantísima de la poesía es la función estética. Estoy convencido que de todas estas funciones y cualidades participa el libro Pasadizos.
En un tiempo en que la vieja cultura humanística está cediendo su hegemonía a la cultura tecnocientífica, la sencillez de la palabra que utiliza Sonia es un acto rehumanizador de la vida cotidiana, del gesto en general y también del arte, concretamente de la poesía. Pasadizos es un catálogo de los sentimientos humanos, donde están reflejados la tristeza, la alegría, el apasionamiento, etc. Yo destacaría de estos sentimientos la amistad y el amor. La amistad tratada más como fundación que nos protege y nos diluye entre los demás, que como esa metáfora, que yo suelo utilizar muchas veces, de la amistad como anillo lo suficientemente pequeño para que no se salga y lo suficientemente grande para poder sacarlo. También el amor es muy importante en su poesía. Su visión más interesante, más fértil, nos dice que el estar enamorado consiste en amar todas las cosas. La poesía de Sonia es una actitud de amor ante el mundo, de amor ante las personas, ante las cosas y, por supuesto, de amor a sí misma.
Los poemas de Sonia son poemas escena, lo cual no me extraña mucho por su relación profesional con el cine. Son poemas escena que tienen un estilo sincopado, que encierran una cierta narratividad enumerativa. Tienen una estética apoyada en la realidad sensible, y desde luego la poesía de Sonia hace una gran ostentación de la sinceridad más íntima y más impúdica.
Este libro es el presente de Sonia, me parece muy esperanzador, me parece un libro muy digno, muy bueno, y el futuro de Sonia está, parodiando a Bob Dylan, escrito en el viento...
Hay cuatro preguntas que surgen en el libro, dos de ellas escritas en estilo directo y dos de ellas en indirecto. Las dos escritas en estilo directo dicen: “¿De qué color es lo invisible?”, “¿Por qué pienso en la muerte hoy que todo es vida?”. Y las otras dos preguntas en estilo indirecto me parecen la clave del nacimiento de todo artista: “¿Dime quien soy?”, “¿Dime quien no soy?.
Para acabar, me atrevo a responder que Sonia es poeta y que no va a dejar de serlo nunca.
Gracias.

Intervención de Sonia Llera.

Quiero iniciar mi intervención con palabras de sincero agradecimiento para Manuel Aldecoa, que desafortunadamente no se encuentra esta noche con nosotros, por su apoyo incondicional y su confianza. Palabras de agradecimiento también para mis editores, especialmente para Paco Rodríguez por su confianza, su aliento inquebrantable y su valentía; sin él este libro no hubiera sido posible. Agradecimiento a Angel por su manifiesta lealtad, él presentó mi primera lectura poética y hoy me acompaña en esta travesía maravillosa de mi primer libro. A Javier Hernández Ruiz y a Gabriel Sopeña por sus hermosos prólogos que encabezan Pasadizos. Por supuesto a Feliciano y a la Asociación Cultural Conde de Aranda por su empeño en que esta presentación fuera posible, y desde luego a los actores Ana Otero y Juan Carlos Talavera; a los músicos Fernando Pérez, Mónica Ibáñez y Miguel Anda por prestar voz música y alas a estos versos. Y a todos vosotros por acompañarme esta noche. Yo no me quiero extender mucho, pero si me gustaría comentar algunas cosas acerca del libro. Pasadizos está dividido en cuatro partes muy diferenciadas; pero hay una especie de hilo cronológico o de visión documental de la vida que los entreteje finamente. La primera parte, Memoria Suspensiva…, es probablemente la más primitiva, la más doméstica, es una especie de visión del mundo desde el interior de una crisálida. La segunda parte, Tránsito, se vuelve más oscura, más metaliteraria, la poesía empieza a imponerse como un personaje en sí mismo. La tercera parte del libro, Poetas, es quizá la más experimental, la más polifónica. En esta parte aparecen dos voces nuevas que son dos heterónimos, el poeta Diego de La Fortuna, que es un poeta romántico y el poeta Homero Negrín, que es un poeta metafísico. Estos dos heterónimos, en realidad, son dos personajes que yo cree en la construcción de un guión de cine en el que estuve trabajando el año pasado titulado Poetas. El personaje de Homero Negrín es un homenaje a mi querido y ya desaparecido socio el Comandante Honorio Rancayo, que seguro que esta noche nos acompaña aunque sea en ensalmos. Encuadres es la parte más luminosa, donde la fenomenología cinematográfica se fusiona con las arquitecturas líricas. Cuando el libro ya estaba terminado, añadí una quinta parte que es una especie de apócrifo, es un poema dedicado a Manuel de Aldecoa. El conocimiento de este ser me conmocionó tanto, que me parecía obligado incluir este poema como homenaje. Finalmente, el libro, por esto de los requiebros misteriosos de la genética, se cierra con dos poemas: uno de mi padre, Luis Llera y el otro de mi hija, Marcela Pelegrín.
Es posible que el libro no halla sido abordado por los rigurosos canales intelectuales o filológicos, por los que este tipo de empresas debieran ser acometidas; pero para mí los poemas son unidades de pasión y como tal los siento y los escribo. Espero que esta noche lleguen a vuestros corazones.

El Cofre.
Se abre un cofre
y huele a memoria.
Hay telarañas
y viejas estampas,
y lazos de raso
tejiendo trenzas tristes.
Hay una niña asustada
y un abuelo loco
y una abuela araña.
Es un cofre muy hondo
apolillado de nostalgias,
de siestas de radio,
transistores melodramáticos
y pobreza en el barrio.
Los años 70…
cuando rugía la marabunta
con dos rombos
y los pies calzaban
mocasines grises.
En los ojos de esa niña
hay una monja misionera,
en los cuentos del abuelo
una aparición de la virgen
y en el dedo de su abuela
una circonita opaca
que nunca llegó a ser diamante.

Humo
El humo…
es siempre blanco
y parece negro.
Suspensivo y volátil
desaparecido en el túnel.
Esa maraña del aire
exhorta viejas historias
de penumbra y cine:
El Halcón Maltés
sobrevuela
la estancia.
La disuelve
en blanco y negro,
en cadáver sin herida,
en herida sin castigo.
Si acaso un rictus
de hombre piedra
de Sierra Madre
de arena áurea
de Casablanca
en la despedida

A Manuel Aldecoa…
Manuel
de monte y malaquita,
de piedra rodada
en los océanos del rostro.
En esta tarde tranquila
sin bolsillos ni calendario
se han navegado memorias
y obstinadas, brillan
las cicatrices de la historia.
Desenterraste a la triste sirena
que viajó en el Ipanema
hasta el agujero del mundo.
Y en tu voz verde
del color del aguacate denso
silban los recuerdos
los pasajes imposibles,
los muertos y los huecos
que la luz abre en tus ojos
desde un pozo tan remoto.
………….
Manuel
De malaquita y monte.
Una penumbra larga,
como hidalgo en cementerio,
levita el pasillo
con su reloj escarpado
de arena y campanario.
Manuel
tierra insurgente,
aire elegante,
eco en el agua,
manos de lumbre.
Príncipe de “Los Olvidados”.



Sonia Llera dedicó su libro a los asistentes al acto


Los socios de la Asociación pueden adquirir el libro al precio de 8 euros.