A las 20 horas.
C/ San Roque 4, local 3 (semiesquina plaza Luna)
Aparcamiento Plaza Luna
Madrid
Telf. 639220627
Al finalizar el acto se servirá un vino de las bodegas ENATE.
PRESENTACIÓN DEL LIBRO DE POESÍA
"PASADIZOS"
Autora
Sonia Llera

Editorial: Jamais y PPM Multimedia
Presentación e introducción del libro: Ángel Guinda y Sonia Llera
Recital lírico a cargo de los actores: Ana Otero y Juan Carlos Talavera
Acompañamiento musical:
Guitarra: Miguel Anda Fernández
Piano: Fernando Pérez Herrera

Cierre del acto con boleros: Mónica Ibáñez Fernández de Lisa
RESUMEN DEL ACTO
Presentación Feliciano Llanas.
Quiero iniciar mi intervención manifestando nuestra satisfacción
por la presentación en el seno de la Asociación Cultural Conde
de Aranda del poemario “Pasadizos”, obra sólida y admirable
de esta polifacética artista zaragozana y activa militante de la Asociación
Conde de Aranda que es Sonia Llera; incidiendo así en uno de los principales
objetivos que se marcó esta Asociación, como es el de servir de
cauce a las obras y proyectos de los artistas aragoneses. Pero por otra parte
tengo que confesarles el pavor que estoy pasando, pues Sonia me ha puesto en
un verdadero compromiso al pedirme que hable de su libro ante tan altas autoridades
en la materia. En mis muchos años de agitador cultural, he tenido la
suerte de poder acercarme a todas las bellas artes. Desde el punto de vista
de un modesto diletante, soy capaz de apreciar una buena pintura, me defiendo
en temas musicales, audiovisuales, disfruto con el teatro o la literatura, pero
cuando la prosa traspasa sus fronteras y se transfigura en poesía se
convierte para mí en un inalcanzable arcano.
Sonia me vuelve a poner delante de la poesía y esto me ha obligado a
repasar mis vivencias y archivos, y he observado con sorpresa que la poesía
ha ocupado lugar destacado, cuando no protagonista, en todos los actos, conciertos,
conferencias etc. que he tenido la oportunidad de organizar. ¿Por qué
la naturaleza humana nos hace más deseable una cosa, cuanto más
inaccesible nos resulta?.
Desde Ainsa en el corazón del Pirineo le pregunté a Julio Alejandro,
y él me respondió desde su último refugio frente al mar
de Javea: “¿De qué se puede hablar en una reunión
de poetas?, ¿De poesía?, NO. De poesía es imposible hablar,
yo al menos no puedo hacerlo. La poesía para el incorpóreo ser
que trata de fijarla en el blanco tormento de un papel, es entrar en un estado
de gracia que impide la comunicación sino es con uno mismo, es un vórtice
que debe ser imposible para el hombre capaz de reconocerse si se coloca ante
un espejo”. Después me recitó tres de sus últimos
poemas, Amor, Muerte y Tiempo.
José Agustín Goytisolo no quiso entrar al trapo y directamente
me dirigió a Jaime Gil de Biezma cuando dice: “La voz que habla
en un poema no es casi nunca la voz de nadie en particular, puesto que el poeta
trabaja la mayor parte de las veces sobre experiencias y emociones posibles,
y las suyas propias solo entran en el poema tras un proceso de abstracción
más o menos acabado, en tanto que contempladas no en tanto que vividas”.
Para
Emilio Gastón, la poesía es amistad, es animada tertulia, pero
también es utopía, lucha y reivindicación, como cuando
dice: “Seguiré denunciando, rechazaré los nombres de las
calles que ofreceréis a mis amigos muertos y os seguiré tratando
de usted”.
El músico Gabriel Sopeña en el prólogo de Pasadizos afirma
que la poesía es una forma del conocimiento.
Muchos años llevo, Querida Sonia, de búsqueda sin encontrar una
solución solvente a este maremagnum poético que parasita mi espíritu.
Pero esta noche voy a atender el autorizado magisterio de José Hierro
cuando me dijo: “Feliciano, a ti te gusta mucho la música, pero
si te doy la partitura de la Novena seguro que no entiendes nada. Para disfrutar
de la música necesitas interpretes que conviertan esos signos en melodía.
Para disfrutar de la poesía mucha gente también necesita interpretes
que se la lean, se la reciten o se la canten”. Por tanto querida Sonia,
sugiero que hagamos caso al laureado poeta, y permíteme que, como vulgarmente
se dice, escurra el bulto y no hable de tu poesía. Déjame, déjanos
a todos, cuanto antes, disfrutar de tu deliciosa obra de tu mano y de la mano
de tus amigos, los mejores interpretes que nos podías haber traído.
Hoy esperábamos contar con la presencia de Manuel Aldecoa, pero su delicado
estado de salud no nos permite poder gozar de su amistad siempre que lo necesitamos.
Intervención de Angel Guinda.
Un primer libro, como una primera exposición, como una primera interpretación
de un tema musical, es una situación de génesis, de navidad, por
tanto, de nacimiento. Hoy nace públicamente una trayectoria en el mundo
literario que es la trayectoria poética de Sonia Llera. Yo conozco el
libro desde hace algunos meses, pues tuve la suerte de que Sonia me invitase
a hablar un poquito de él en el Café del Infante de Villaviciosa
de Odón. Creo que la mejor cualidad que puede tener un presentador es
la de ausentarse cuanto antes y dar paso al Arte, en este caso, la poesía
de Sonia.
Pasadizo
según el diccionario es un paso estrecho entre un lugar y otro, podríamos
pensar que es un paso muy estrecho entre un cuerpo y un alma, entre un cuerpo
y otros cuerpos, entre un alma y otras almas, entre una situación y otra
situación. Pasadizos, después de haberlo leído varias veces,
me parece un libro amable, cordial, en el sentido etimológico, es decir,
un libro escrito con la memoria, con la inteligencia, con la sensibilidad del
corazón. La poesía en particular y el arte en general tienen múltiples
cualidades y funciones, entre ellas está la catártica, por la
cual el creador cree en lo que crea y purga obsesiones. El creador artístico
lejos de obsesionarse con la cultura ha de convertir en cultura sus propias
obsesiones. Sonia lo está haciendo ya desde su primer libro. Otra cualidad
o función de la poesía es la terapéutica. Uno al confesarse
en el papel, al trasmitir pensamientos, de alguna manera está curándose
de esas obsesiones que le torturan. Otra cualidad es la gnóstica, en
cuanto supone de conocimiento del mundo propio, del mundo de los demás
y en cuanto supone de creación de una propia cosmovisión, que
por cierto, Sonia la va teniendo cada vez más sólida. Otra función
de la poesía es la función genesíaca o de creación
de lenguaje que es también fundamental. Por último, una función
importantísima de la poesía es la función estética.
Estoy convencido que de todas estas funciones y cualidades participa el libro
Pasadizos.
En un tiempo en que la vieja cultura humanística está cediendo
su hegemonía a la cultura tecnocientífica, la sencillez de la
palabra que utiliza Sonia es un acto rehumanizador de la vida cotidiana, del
gesto en general y también del arte, concretamente de la poesía.
Pasadizos es un catálogo de los sentimientos humanos, donde están
reflejados la tristeza, la alegría, el apasionamiento, etc. Yo destacaría
de estos sentimientos la amistad y el amor. La amistad tratada más como
fundación que nos protege y nos diluye entre los demás, que como
esa metáfora, que yo suelo utilizar muchas veces, de la amistad como
anillo lo suficientemente pequeño para que no se salga y lo suficientemente
grande para poder sacarlo. También el amor es muy importante en su poesía.
Su visión más interesante, más fértil, nos dice
que el estar enamorado consiste en amar todas las cosas. La poesía de
Sonia es una actitud de amor ante el mundo, de amor ante las personas, ante
las cosas y, por supuesto, de amor a sí misma.
Los poemas de Sonia son poemas escena, lo cual no me extraña mucho por
su relación profesional con el cine. Son poemas escena que tienen un
estilo sincopado, que encierran una cierta narratividad enumerativa. Tienen
una estética apoyada en la realidad sensible, y desde luego la poesía
de Sonia hace una gran ostentación de la sinceridad más íntima
y más impúdica.
Este libro es el presente de Sonia, me parece muy esperanzador, me parece un
libro muy digno, muy bueno, y el futuro de Sonia está, parodiando a Bob
Dylan, escrito en el viento...
Hay cuatro preguntas que surgen en el libro, dos de ellas escritas en estilo
directo y dos de ellas en indirecto. Las dos escritas en estilo directo dicen:
“¿De qué color es lo invisible?”, “¿Por
qué pienso en la muerte hoy que todo es vida?”. Y las otras dos
preguntas en estilo indirecto me parecen la clave del nacimiento de todo artista:
“¿Dime quien soy?”, “¿Dime quien no soy?.
Para acabar, me atrevo a responder que Sonia es poeta y que no va a dejar de
serlo nunca.
Gracias.
Intervención de Sonia Llera.
Quiero iniciar mi intervención con palabras de sincero agradecimiento
para Manuel Aldecoa, que desafortunadamente no se encuentra esta noche con nosotros,
por su apoyo incondicional y su confianza. Palabras de agradecimiento también
para mis editores, especialmente para Paco Rodríguez por su confianza,
su aliento inquebrantable y su valentía; sin él este libro no
hubiera sido posible. Agradecimiento a Angel por su manifiesta lealtad, él
presentó mi primera lectura poética y hoy me acompaña en
esta travesía maravillosa de mi primer libro. A Javier Hernández
Ruiz y a Gabriel Sopeña por sus hermosos prólogos que encabezan
Pasadizos. Por supuesto a Feliciano y a la Asociación Cultural Conde
de Aranda por su empeño en que esta presentación fuera posible,
y desde luego a los actores Ana Otero y Juan Carlos Talavera; a los músicos
Fernando Pérez, Mónica Ibáñez y Miguel Anda por
prestar voz música y alas a estos versos. Y a todos vosotros por acompañarme
esta noche. Yo no me quiero extender mucho, pero si me gustaría comentar
algunas cosas acerca del libro. Pasadizos está dividido en cuatro partes
muy diferenciadas; pero hay una especie de hilo cronológico o de visión
documental de la vida que los entreteje finamente. La primera parte, Memoria
Suspensiva…, es probablemente la más primitiva, la más doméstica,
es una especie de visión del mundo desde el interior de una crisálida.
La segunda parte, Tránsito, se vuelve más oscura, más metaliteraria,
la poesía empieza a imponerse como un personaje en sí mismo. La
tercera parte del libro, Poetas, es quizá la más experimental,
la más polifónica. En esta parte aparecen dos voces nuevas que
son dos heterónimos, el poeta Diego de La Fortuna, que es un poeta romántico
y el poeta Homero Negrín, que es un poeta metafísico. Estos dos
heterónimos, en realidad, son dos personajes que yo cree en la construcción
de un guión de cine en el que estuve trabajando el año pasado
titulado Poetas. El personaje de Homero Negrín es un homenaje a mi querido
y ya desaparecido socio el Comandante Honorio Rancayo, que seguro que esta noche
nos acompaña aunque sea en ensalmos. Encuadres es la parte más
luminosa, donde la fenomenología cinematográfica se fusiona con
las arquitecturas líricas. Cuando el libro ya estaba terminado, añadí
una quinta parte que es una especie de apócrifo, es un poema dedicado
a Manuel de Aldecoa. El conocimiento de este ser me conmocionó tanto,
que me parecía obligado incluir este poema como homenaje. Finalmente,
el libro, por esto de los requiebros misteriosos de la genética, se cierra
con dos poemas: uno de mi padre, Luis Llera y el otro de mi hija, Marcela Pelegrín.
Es posible que el libro no halla sido abordado por los rigurosos canales intelectuales
o filológicos, por los que este tipo de empresas debieran ser acometidas;
pero para mí los poemas son unidades de pasión y como tal los
siento y los escribo. Espero que esta noche lleguen a vuestros corazones.

El Cofre.
Se abre un cofre
y huele a memoria.
Hay telarañas
y viejas estampas,
y lazos de raso
tejiendo trenzas tristes.
Hay una niña asustada
y un abuelo loco
y una abuela araña.
Es un cofre muy hondo
apolillado de nostalgias,
de siestas de radio,
transistores melodramáticos
y pobreza en el barrio.
Los años 70…
cuando rugía la marabunta
con dos rombos
y los pies calzaban
mocasines grises.
En los ojos de esa niña
hay una monja misionera,
en los cuentos del abuelo
una aparición de la virgen
y en el dedo de su abuela
una circonita opaca
que nunca llegó a ser diamante.
Humo
El humo…
es siempre blanco
y parece negro.
Suspensivo y volátil
desaparecido en el túnel.
Esa maraña del aire
exhorta viejas historias
de penumbra y cine:
El Halcón Maltés
sobrevuela
la estancia.
La disuelve
en blanco y negro,
en cadáver sin herida,
en herida sin castigo.
Si acaso un rictus
de hombre piedra
de Sierra Madre
de arena áurea
de Casablanca
en la despedida
A Manuel Aldecoa…
Manuel
de monte y malaquita,
de piedra rodada
en los océanos del rostro.
En esta tarde tranquila
sin bolsillos ni calendario
se han navegado memorias
y obstinadas, brillan
las cicatrices de la historia.
Desenterraste a la triste sirena
que viajó en el Ipanema
hasta el agujero del mundo.
Y en tu voz verde
del color del aguacate denso
silban los recuerdos
los pasajes imposibles,
los muertos y los huecos
que la luz abre en tus ojos
desde un pozo tan remoto.
………….
Manuel
De malaquita y monte.
Una penumbra larga,
como hidalgo en cementerio,
levita el pasillo
con su reloj escarpado
de arena y campanario.
Manuel
tierra insurgente,
aire elegante,
eco en el agua,
manos de lumbre.
Príncipe de “Los Olvidados”.

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