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CENA - CONFERENCIA - COLOQUIO
“Mi interpretación del Quijote en su cuarto centenario”
Por
Amando de Miguel
Catedrático de Sociología en la Universidad Complutense de Madrid
Esquema
- El creciente interés mundial por el Quijote
- La elaboración del Quijote: el papel decisivo de Sancho Panza
- ¿Por qué la Mancha?
- ¿Quién fue Cide Hamete Benengeli?
- ¿Quién fue Avellaneda?
- La técnica de la novela: la anticipación del cine
- La extraña locura de don Quijote
- El testamento de Sancho Panza, su personal lectura de la obra
- El Quijote como proyección de Cervantes
- Los españoles en la época del Quijote
NOTA PREVIAS

Amando de Miguel es catedrático de Sociología en la Universidad Complutense y colaborador de la COPE, Libertad Digital y La Razón.
Es autor de un centenar de libros. Últimos títulos publicados: Los pecados capitales de los españoles y el consumo; Las transformaciones de la vida cotidiana en el umbral del siglo XX; Nuestros hijos; El idioma español; Saber beber, saber vivir. Opiniones de los españoles sobre la ingesta de alcohol y otros usos sociales; Calidad de vida laboral y organización del trabajo.
RESUMEN DEL ACTO
Presentación Feliciano Llanas Vázquez
Vamos a iniciar el acto vigésimo segundo de la Asociación
Cultural Conde Aranda, y para ello contamos con la inestimable presencia de
D. Amando de Miguel, catedrático de Sociología en la Universidad
Complutense, prolífico escritor, tiene más de cien obras publicadas
y asiduo colaborador de los medios de comunicación social.
Esta noche vamos a tener el privilegio de conocer un anticipo del trabajo que
está preparando Amando de Miguel sobre el Quijote, su autor y los españoles
de la época, y que pronto se plasmará en un libro. Vamos a escuchar
por tanto su particular visión sobre esta maravillosa obra cervantina,
que por cierto vive pasajes de especial esplendor en la ajetreada visita de
D. Quijote y Sancho por nuestras queridas tierras aragonesas, que en su ya próximo
IV centenario sigue manteniendo una poderosa vigencia y una universalidad que
trasciende de los meros ámbitos artísticos y literarios. También
nos dará Amando de Miguel unas pinceladas sobre los españoles
de la época, lejanos en el tiempo, pero posiblemente más próximos
de lo que podamos creer a la hora de resolver sus costumbres, pasiones, envidias
y anhelos.
Intervención de Amado de Miguel
Hoy es un día histórico, dentro de algún tiempo empezaremos
a ver como se organizan homenajes al IV centenario de la publicación
del Quijote, pero éste que estamos celebrando hoy va a ser el primero,
por tanto los demás ya serán sólo una pura imitación(?).
Si os comentan o preguntan sobre el IV Centenario vosotros podréis decir:
¡Ah!, no, no, yo ya estuve en el primer homenaje. Así que guardar
el programa como recuerdo y prueba fehaciente de que La Asociación Cultural
Conde de Aranda ha realizado el primer acto del IV Centenario del Quijote.
Como sabéis el Quijote se publica en Enero de 1605, por lo que todavía
nos falta un poco de tiempo para celebrar propiamente el IV Centenario, pero
hace exactamente 400 años los españoles, sobre todo los madrileños,
ya habían oído hablar de D. Quijote y Sancho. Es decir, en el
año 1603 ya estaba circulando la idea de D. Quijote, aunque no se había
publicado el libro. En los carnavales de ese tiempo ya aparecía gente
disfrazada de D. Quijote y Sancho. Esto ocurría porque en aquella época
una vez que se escribía un libro, y sobre todo éste, se hacían
copias manuscritas que rápidamente circulaban de mano en mano, manuscritos
que se leían y se comentaban en las tertulias y reuniones como éstas
que organiza la Asociación Cultural Conde de Aranda.
La obligación de todos los españoles es tener una opinión
sobre el Quijote, una interpretación del Quijote, porque el Quijote es
nuestra Biblia laica nacional. Precisamente, aquí tengo un artículo
que me ha pasado nuestro amigo Pepe Barcenas, que con tanto mimo nos atiende
aquí en el Gijón, sobre los molinos del Quijote. Todos los españoles
tenemos el derecho de escribir o hablar sobre el Quijote, y eso es precisamente
los que voy a hacer esta noche.
El Quijote no solamente tiene un atractivo especial para los españoles
sino para todo el mundo. En este momento hay miles de cervantistas y la mayor
parte de ellos no son españoles. Los españoles son una minoría
en el núcleo de los que escriben sobre el Quijote.
Yo doy por supuesto que todos ustedes han leído el Quijote, y desde luego
el que no lo haya leído mañana no tiene más remedio que
leerlo. Si quieren una edición sencillita, para no complicarse la vida
con filologías, les recomiendo la de Andrés Amorós en SM,
es la mejor, y también tienen la de Rico que es una edición mucho
más erudita.
Yo les voy a hablar de los misterios del Quijote, porque es una obra llena de
misterios. El primer misterio es el autor, Cervantes, que es un tipo muy extraño.
Sabemos muy poco de su biografía, ocurre lo mismo con Galdós,
es muy curiosa esta coincidencia entre dos grandes genios de la literatura que
ocultaron su vida todo lo que pudieron. Existen biografías de Cervantes
y de Galdós, pero están llenas de misterios que no hay manera
de resolver, ya que no dejaban papeles, todo lo rompían, todo lo rasgaban,
no dejaban pistas, cada uno por distintas razones. En el caso de Cervantes porque,
según Américo Castro, era descendiente de judíos y eso
estaba mal visto. Era un judío converso, también los llamaban
confesos. Conversos eran los judíos que se habían convertido al
cristianismo, no se les consideraba trigo limpio, y eso les llevaba a tener
una actitud siempre sibilina, secreta. Este permanente estado de sospecha le
obligaba a hacerse pruebas de limpieza de sangre, pagando, sobornando testigos,
donde era muy importante encontrar en la genealogía del solicitante un
pariente vizcaíno. En su familia había abogado, médicos,
profesiones muy típicas de las familias judías.
“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho…”,
bueno, “En un lugar de la Mancha”, es un octosílabo. El Quijote
tiene muchos octosílabos, porque es la forma natural de hablar de los
españoles. “De cuyo nombre no quiero acordarme”, ¿Por
qué no quiere acordarse?, que le costaba decirnos claramente el nombre
del lugar. Habla del Toboso, habla de Zaragoza, de Barcelona, de muchos sitios
concretos y sin embargo no habla del sitio de donde procedían los personajes
principales de su novela. Está claro que es por no molestar a alguien.
Cuando no quiere acordarse es porque si se acordaba podía molestar a
alguien. Aquí está la primera clave para entender los misterios
del Quijote. También se inventa un amigo arábigo al que llama
Cide Hamete Benengeli. Berenjena es como se conocía en la jerga de entonces
a los moros. A los moros les gustaba mucho las berenjenas, y los cristianos
les llamaban así para insultarlos o desprestigiarlos. ¿Por qué
se inventa esta cosa tan absurda de que la obra la escribe un berenjena? ¿Por
qué dice que él compra el manuscrito y lo traduce del árabe
al español? Todo esto nos indica que hay algo que Cervantes no se atreve
a contar. Él no dice : “Yo he visto esta historia y la cuento”,
“Yo he viajado por la Mancha y he visto todo esto”. Cervantes no
viajó por la Mancha, en cambio, sí que había viajado por
Andalucía. Si El Quijote es una obra de ficción, ¿Por qué
no la sitúa en Andalucía? si esa tierra la conocía palmo
a palmo. Cervantes había recorrido Andalucía de punta a punta
cuando había estado haciendo una función, la verdad no muy noble,
como era la de requisar trigo, es decir robando trigo a los pobres campesinos,
digamos a precio oficial, para la Armada Invencible, por cierto típica
función de los Judíos, pues un hidalgo no se prestaba a ese juego.
Cervantes se inventa este personaje de Benengeli porque seguramente a él
le contaron la historia. Yo sostengo que El Quijote es un caso real, que la
mayor parte de los personajes empezando por D. Quijote y Sancho son reales y
que el argumento principal de la novela es un hecho real. Sostengo, pues, que
El Quijote es una historia real que sucedió en la Mancha y que sucedió
en los sitios que se describen en la novela. Alguien le contó este sucedido
a Cervantes, pero claro, él no quería descubrir a su informador.
Si D. Miguel descubre el nombre de su informador, lógicamente, se le
viene abajo toda la historia. ¿Quién le contó la Historia
de D. Quijote a Cervantes? Tenía que ser alguien que conociera muy bien
lo que estaba ocurriendo, y, ¿Quién es el que tiene más
información de la obra?, claramente, Sancho Panza. Sancho es el que sabe
todo sobre D. Quijote, y se da cuenta de las argucias de los que engañan
a D. Quijote, tanto es así que él a veces se pasa al bando de
los que engañan al Hidalgo. Por ejemplo cuando Sancho se inventa a Dulcinea
del Toboso para que D. Quijote se quede tranquilo.
Sabemos
por la obra que Sancho Panza está enfrentado al cura del pueblo Pedro
Pérez, al que no le gustaba nada Sancho, pues le acusaba de ser el inductor,
de ser el que había llevado por el mal camino a D. Quijote. Pedro Pérez,
yo sostengo, es una pura fantasía mía y por tanto no lo puedo
demostrar, que se llamaba realmente Pedro Pérez de Avellaneda, natural
de Calatayud. Sabemos que era aragonés porque nos lo dice Cervantes.
Avellaneda también tenía mucha información sobre libros
de caballería, para escribir el Quijote de Avellaneda, el plagio, tenía
que ser una persona que conociera muy bien a los personajes, y que odiara mucho
a Sancho Panza. En el Quijote de Avellaneda Sancho Panza queda como no quieran
dueñas.
También sostengo que la causa de la locura de D. Quijote no fueron los libros, para mí, eso es una licencia que se inventa Cervantes. Tampoco creo que D. Quijote tuviera la biblioteca que se dice en el escrutinio. Es inverosímil que un hidalgo tan pobre, no hay nada más que ver lo que comía, tuviera esa importante biblioteca. En esa época los libros eran carísimos. Yo sugiero que la biblioteca que la novela atribuye a D. Quijote era realmente la que tenía Cervantes. Cervantes no era pobre, era un jugador, era un tahúr, que ganaba mucho dinero con el juego. El juego era un monopolio del estado, estaba muy controlado y tenía tasas muy altas que Cervantes no pagaba, siempre estaba en juegos fuera de la ley. Cervantes ganó mucho dinero, como todo jugador también lo gastó, pero le dio tiempo a comprar muchos libros. Es evidente que todos los libros del escrutinio habían sido leídos por él. Hay una cosa muy extraña en ese pasaje, se dice formalmente que el Quijote se escribió en 1600, sin embargo, se sabe que todos los libros que aparecen en el escrutinio fueron editados antes de 1551, por lo tanto, según esto, Cervantes no habría leído en diez años ningún libro. Eso es impensable, la explicación es que ese capitulo lo tenía escrito diez años antes, seguramente, lo habría escrito como un “ensayito” suelto, como los cuentos que va metiendo en el Quijote que ya los tenía escritos de antes. Como decía, D. Quijote no podía tener tantos libros y además es absurdo que los quemara el cura. Esto simplemente fue una venganza de Cervantes contra el cura al que odiaba profundamente.
Como judío que era, Cervantes, odiaba a todos los curas. Los curas en el Quijote salen siempre muy mal parados, el libro había pasado la censura, pero está escrito con muchos recovecos. Cuando sale un cura la opinión que tiene de él Cervantes es muy mala, por ejemplo, hay un momento muy ridículo cuando este cura Pedro Pérez se quiere disfrazar de mujer para convencer a D. Quijote de que vuelva al pueblo.
También es un misterio que Cervantes tuviera tanta cultura, que pudiera
saber tanto con la vida que llevó. Que se sepa no tenía estudios,
su vida fue la de un tahúr profesional. Sus hermanas no fueron precisamente
un dechado de perfección y de honestidad, ganaban dinero con la prostitución
o algo por el estilo. Es decir la vida de Cervantes fue un poco sórdida,
siempre con duelos, con problemas de espadachines, de muertos, cinco años
preso en Argel. Yo no puedo creer que Cervantes estuviera cinco años
preso en Argel, es inconcebible que una persona tan lista pudiera estar presa
tantos años, me imagino que sería un jefecillo de los presos o
actuaría de intermediario. Evidentemente aprendió árabe
y se desenvolvió muy bien por Argel.
Otro
misterio referente a los libros de caballerías es si D. Quijote era tan
aficionado a la lectura, como dice Cervantes, ¿Por qué no se llevó
ningún libro para el viaje?. Lo lógico es que se hubiera metido
alguno en las alforjas para leer en los ratos libres. Esto nos indica que la
lectura no fue la causa de la locura de D. Quijote. Yo creo, que la causa de
su locura fue el frustrado enamoramiento de una mujer, Aldonza Lorenzo, treinta
años antes, claro está, quedándose la mente de D. Quijote
parada en la Aldonza que había conocido en su juventud, allí se
queda su entendimiento. Esa memoria y ese fracaso amoroso es lo que le llevó
a la locura, y precisamente como consecuencia de esa locura le dio por leer.
Por tanto, la lectura fue una consecuencia de la locura y no su causa. A Freud
le fascinó tanto el análisis que Cervantes hace de esa extraña
locura que aprendió español para poder leer el Quijote en su versión
original, pues no le bastaba la traducción alemana. La locura de D. Quijote
es muy curiosa, es sólo a ratos, parece que salta sólo cuando
le tocan un resorte, por ejemplo, cuando está subido en el caballo, cuando
está de pie no está loco, cuando está sentado, comiendo…
razona muy bien.
Par mí es un misterio que se pueda trazar perfectamente la ruta del
Quijote por la Mancha hasta Zaragoza y Barcelona, cuando Cervantes no conocía
la Mancha, o, cuando menos, no la conocía muy bien. Cervantes no hizo
jamás esa ruta, en Zaragoza sí estuvo en unas justas literarias.
El paisaje que describe es falso, cualquiera que haya leído el Quijote
se sorprenderá de la cantidad de árboles, arroyos cristalinos,
prados verdes que aparecen, es una descripción que parece más
de Asturias que de la Mancha. Se podrá decir: ¡Ah! es que ha cambiado
el clima. No, el clima no ha cambiado, porque si la Mancha de esa época
hubiera sido como la describe Cervantes hubiera tenido mucha más población
y estaba desértica. Era la zona más desértica del país,
y lo sigue siendo. En la Mancha vive poca gente porque hay poco que rascar.
Es una zona muy pobre y lo era entonces. El clima no puede cambiar en 500 años.
En toda la obra no llueve nada más que una vez y por necesidades del
guión, por la historia del yelmo de Mambrino. Hay rogativas para que
llueva, luego fue un año muy seco. Sabemos que el viaje se realiza fundamentalmente
en verano. ¡Hombre!, un año muy seco en la Mancha con arroyos cristalinos
y prados verdes en verano … no puede ser. Tan imaginado es el paisaje
que a las orillas del Ebro hay hayas. Mucho tendría que cambiar el clima
para que a las orillas del Ebro hubiera hayas. Como sabéis estos árboles
requieren por lo menos mil metros de altura y un clima muy frío. Si hubiera
sido en el siglo XVII…Pero yo sostengo que los hechos suceden hacia 1580
no en 1600. Tengo muchas razones para decirlo. Por ejemplo con cuanto detalle
nos cuenta D. Miguel lo que comían, lo que bebían sus personajes
y nunca aparece el chocolate. El chocolate llegó a España en el
siglo XVII, en esa época los españoles estaban locos por el chocolate,
si es una novela realista, como decimos, si pretende describir la realidad habría
puesto a algún personaje tomándose una jícara de chocolate.
También sabemos que el XVII fue un siglo particularmente frío,
sabemos que en el XVII hubo una pequeña glaciación. La guerra
de los treinta años se hizo con nieve. En el Quijote no pasan frío,
es en verano, hay una parte de otoño pero nadie siente frío, luego
no pudo suceder en el XVII. Además a principios del siglo XVII hubo una
peste terrible en España, peste bubónica, sobre todo en el interior
en esa zona. Había pueblos en los que moría la cuarta parte de
la población. Cuando había peste la gente no se movía de
sus lugares por temor al contagio. En 1580 no había peste, si hubiera
habido peste lo hubiéramos notado en la historia, no se puede escribir
esa historia, con tal barahúnda de gente yendo de un lado para otro en
plena epidemia. El Quijote es como un road movie, es como una película
de esas que están todos los personajes moviéndose por la carretera
de arriba para abajo, eso le da un ritmo a la obra fantástico.
Los personajes de la novela, ¿Son reales?, ¿Se los inventó
todos Cervantes?, en ese caso el genio de Cervantes sería extraordinario,
su genio, evidentemente, es muy grande, pero no pudo inventarse tantos personajes.
Son 600 personajes, con nombre y apellidos, los que van entrando y saliendo
de la obra. Alguien tuvo que darle pistas. Por ejemplo los Duques de Villahermosa,
que tenían el palacio en Pedrola, que todavía existe, donde estaba
la Ínsula Barataria, por cierto con estas inundaciones Pedrola se ha
quedado aislado y por primera vez ha sido una Ínsula, curiosamente en
la novela a nadie le llama la atención que se hable de una isla en mitad
de los Monegros, en ese tiempo ya no se empleaba la palabra ínsula, era
una palabra latina de la edad media, como os decía, el palacio de Pedrola
existe, los Duques se sabe históricamente que existieron, además
se sabe que el secretario o el capellán que tuvieron probablemente fuera
Argensola. Cervantes odiaba a Argensola profundamente porque le quitó
el puesto de secretario del virrey de Nápoles. Y este odio se refleja
en la obra, Argensola es una de las personas que sale más malparadas
en el Quijote, Cervantes lo ridiculiza. No puede ser que tanto reconocimiento
de lugares y de personas sea inventado. Por otro lado, en El Quijote todo es
un disfraz, los personajes siempre se están disfrazando, parecen una
cosa y en realidad son otra, en la escena del retablo de Maese Pedro, Maese
Pedro no es Maese Pedro sino Ginés de Pasamonte, eso le da a la obra
una gracia inusitada porque parece un baile de disfraces.
Aparecen en el Quijote muchos elementos arcaicos como las armaduras, la ínsula,
los cuentos etc. Se describe una época no localizada en el tiempo. Hay
pocas fechas. En la cultura popular sucede a menudo este fenómeno. Si
vais a un pueblo y preguntáis por las tradiciones o los héroes
locales, podréis ver que en sus relatos juntan todas las historias, los
moros con los romanos y con la guerra de Independencia. Ocurre lo mismo en los
cuentos de caballería, por ejemplo, el rey Arturo que no se sabe muy
bien en que fechas vivió, pero podría ser del siglo XIII, siempre
aparece con armaduras y en castillos del siglo XIV. Pero a pesar de esos elementos
arcaicos D. Quijote y Sancho son modernos en muchas cosas. Cervantes dice que
D. Quijote tenia una enorme curiosidad por las cosas nuevas. Si vais al diccionario
de la época curiosidad significaba una cosa malsana, todavía en
el diccionario actual la primera acepción de curiosidad es: “Deseo
de saber lo que a uno no le importa”. Hoy en día la curiosidad
es una cosa positiva, es deseo de conocer las cosas, de estudiarlas. Cervantes
ya le da a curiosidad su sentido nuevo, porque dice como elogio: “Tenía
curiosidad por las cosas nuevas”. Nuevo en esa época significaba
una mala noticia, las nuevas o noticias eran siempre malas. Ya se ha abolido
la mili, pero los que hemos hecho la mili sabemos que para informar de que el
cuartel va bien había que decir: “Sin novedad”. Los militares
siguen manejando la idea de novedad del siglo XVI. Yo, a veces, en el cuartel
preguntaba: ¿no hay alguna cosa nueva que sea interesante?.
La obsesión de D. Quijote por los libros de caballería. D. Quijote
se vuelve loco por los libros de caballería…Yo creo que eso no
es lo esencial de la obra, yo creo que lo de los libros de caballería
es una ficción, que no es el mensaje central de la novela, a pesar de
que Cervantes lo repite tantas veces. Hay datos suficientes en el Quijote para
darse cuenta de que esto no es el mensaje. Es difícil pensar que una
obra sobre los libros de caballería tuviera tanto éxito si en
el siglo XVII ya nadie leía los libros de caballería, ya no era
una moda como lo había sido en el siglo XVI y anteriores. Pero además
hoy en día se sigue leyendo el Quijote cada vez más y en todo
el mundo. Luego ese no puede ser el mensaje de la obra. El mensaje es que D.
Quijote es un fundamentalista, su tesis, la tesis del fundamentalismo, es que
se haga la justicia aunque perezca el mundo, ese es el integrista, no me importa
que perezca el mundo con tal de que se haga lo que yo digo. D. Quijote no tiene
ningún empacho en dañar, en hacer barrabasadas, con tal de que
se imponga la idea que tiene de la justicia. Libera a los galeotes de sus cadenas,
organiza un desastre, pero no le importa. Cervantes nos dice que cuando a este
hombre le da la manía de arreglar el mundo lo estropea. Quien le corrige
siempre es Sancho Panza, que es el sentido común, es todo lo contrario
al integrismo, es un hombre pragmático. Sancho Panza es extraordinariamente
moderno, no será muy culto pero es un hombre moderno.
Sancho Panza presume todo el rato de ser cristiano viejo, lo repite demasiadas
veces, habrá que creerlo porque es miembro de una cofradía y para
ser dirigente de una cofradía tenía que ser cristiano viejo. Pero
muy religioso tampoco era, en el Quijote nunca van a misa, nadie va a misa,
ni el cura dice la misa, es una cosa muy rara pues en el siglo XVI la religión
estaba presente por todas las partes. ¡No se oye ninguna campana jamás!,
¿Pero como no suena en toda la novela una campana de alguna Iglesia o
de alguna pequeña ermita? Hay procesiones, sí, más o menos
raras, pero no de tipo religioso, son laicas, son procesiones funerarias, llevan
cadáveres, velas… En el Quijote religiosidad visible hay muy poca.
Américo Castro dice que Cervantes era erasmista, que no llegó
a ser protestante pero estaba en el borde, se adelantó a la religiosidad
que tenemos hoy, es decir una religiosidad minimalista, pocas imágenes,
poco boato, pocas ceremonias…Hay suficientes datos para saber que esa
era la ideología de Cervantes. Los consejos que D. Quijote le da a Sancho
cuando va a gobernar la Ínsula Barataria están calcados de las
obras de Erasmo, incluso el detalle de que se limpie las uñas también
está en Erasmo, concretamente en su obra el Caballero Cristiano que es
una norma de conducta cristiana y de lo que hoy llamaríamos buenos modales.
Hay una escena al final del libro, en la que llevan las figuras de unos santos
a un pueblo, que son los santos a caballo, San Martín, Santiago y San
Pablo. Es el homenaje de D. Quijote a los santos a caballo, a él le gustan
mucho porque también eran caballeros, eran como los caballeros andantes.
Por cierto, el mayor aprecio lo muestra por San Pablo, que era el santo favorito
de Erasmo. Ya que hablamos de San Pablo, San Pablo nunca fue un santo de caballo,
San Martín sí y a Santiago lo puso la leyenda a caballo después.
Desde luego en los Hechos de los Apóstoles, que relata muy bien “la
caída del caballo”, no habla nunca, a pesar de lo que popularmente
se cree, de que San Pablo se cayera de ningún caballo.
Hablan
D. Quijote y Sancho con una naturalidad de los libros de caballería como
si los hubieran leído todos. Los habían leído. La palabra
leer entonces no significaba lo mismo que hoy, leer quería decir escuchar
lo que otro leía, porque es lo que hacía la mayor parte de la
gente. ¿Cómo se pueden tirar tantas ediciones, en unos meses,
del Quijote con el índice de analfabetismo que había en España?,
porque uno leía a todos los demás, era así como se leían
los libros y además el Quijote está pensado para eso. Hay muchos
pasajes en que los personajes cuentan algo a un auditorio, no se dirigen solamente
al auditorio de la venta o la posada que está en el libro, sino al resto
de los lectores, es decir a los escuchantes, creo que Cervantes habla en alguna
ocasión de leyentes. En la escena de la cueva de Montesinos aparecen
solamente D. Quijote, Sancho y un estudiante un poco pedantuelo, sobrino del
caballero del Verde Gabán, otro personaje histórico y perfectamente
documentado. Sube D. Quijote de la cueva donde ha tenido una especie de alucinación
y la va a contar, entonces exclama: ¡Escuchadme todos! Muchos comentaristas
han dicho: ¿Por qué dice eso D. Quijote? si se dirige solamente
a dos personas, pues, porque Cervantes en ese momento está pensado que
esa escena será leída a muchas personas.
Hay bastantes elementos mágicos casi paganizantes que Cervantes introduce
en el Quijote y que seguramente haya podido ser por su ascendencia judía.
Por ejemplo el número 6. Para un judío el 6 es un número
fundamental de la Biblia, Dios creó el mundo en 6 días. El 6 también
es un número cabalístico y Cervantes lo pone por todas partes,
por cierto, esto no lo he visto en ningún comentario, cuidado que han
destripado el Quijote, ningún estudioso se ha preocupado del número
6 y eso que se repite mucho a lo largo de toda la novela, después de
6 horas de sueño, estuvo 6 días enfermo, a los 6 días…
No obstante, esta obsesión de Cervantes por el 6, a mi criterio, no viene
de la Biblia sino de su afición al juego. Cervantes como jugador de dados
siempre tenía el 6 en su mente. Hay pocas indicaciones de que a Cervantes
le gustaran los dados, pero es que los dados estaban prohibidos entonces, por
la razón de que no se controlaba bien ese juego por parte del fisco.
Las cartas llevaban un sello de haber pagado impuestos, los dados no. Si sabemos
que le gustaban los naipes y a poder ser “sin sello”, entonces,
¿Por qué no le iban a gustar los dados?. Los dados era el juego
típico de la soldadesca, pues en la guerra había más liberalidad
con los juegos de azar.
La fisonómica, es una cosa que viene de los griegos, la cara es el
espejo del alma, por los rasgos físicos uno averigua quien es. A Cervantes
eso le chiflaba, en el Quijote insiste mucho en las precisas descripciones del
cuerpo de cada uno de los personajes principales. Por cierto, la representación
icónica que tenemos de D. Quijote no traduce fielmente la idea de Cervantes.
Todos recordáis las figuritas del Quijote de Lladró, un hombre
esquelético, un hombre que se quiebra de puro delgado, anoréxico
podríamos decir hoy, pues en las descripciones de Cervantes el adjetivo
que le atribuye, a los aragoneses os gustará porque es una palabra muy
aragonesa, es recio. Una persona recia no es precisamente anoréxica,
pero nos hemos imaginado a D. Quijote como un ser anoréxico. Recio para
los aragoneses significa, más bien, una persona gruesa, para los castellanos
significa una persona fuerte. Yo imagino a D. Quijote como una figura deportiva,
él cazaba, era austero en el comer, tendría que ser una persona
de esas que ahora van a los gimnasios, una persona con musculatura. Si hubiera
sido un alfeñique no hubiera podido resistir lo que resistió,
además tenía 50 años, para la época eran muchos
años.
La locura de D. Quijote nos podría llevar muy lejos, teóricamente
Sancho Panza está cuerdo y D. Quijote está loco, entonces, ¿Por
qué Sancho Panza sigue a D. Quijote? Hay algo muy extraño, si
Sancho está cuerdo no tendría que seguir al loco, le tendría
que decir a D. Quijote que dejara las locuras y que volviera a su pueblo, pero,
más bien, Sancho le empuja a salir, es más, cuando al final vuelven
derrotados Sancho convence a D. Quijote para que al menos, ya que hay que dejar
esto de la caballería andante, se hagan pastores y fueran en plan bucólico
con las pastorcillas y los caramillos, una cosa bucólica que tanto le
gustaba a Cervantes, y que era otra locura pues todo eso de la Arcadia ya era
una cosa anacrónica.
Para mí Sancho Panza es el centro de la obra, es la clave de todos
lo enigmas, por eso creo que Sancho Panza tuvo que hablar con Cervantes. ¿Cuando
habló con Cervantes? Sancho vivía en Esquívias, un pueblo
de Toledo, no muy lejos de ese lugar de la Mancha que no sabemos cual es. Yo
creo que Sancho no es tan ignorante como aparece en la descripción de
Cervantes, y que incluso ellos tuvieron alguna discusión, porque Sancho
pudo ver la primera parte del Quijote, 1605, y es posible que le dijera a Cervantes:
“Hombre, yo no soy tan tonto como me pones allí”. A medida
que avanza la obra Sancho es cada vez más listo, y la culminación
es la Ínsula Barataria donde ya ni siquiera aparece D. Quijote. En estos
capítulos Sancho es una persona extraordinariamente lista, perspicaz,
y ha quedado como modelo de sensatez, por cierto, que yo sugeriría a
la Asociación Cultural Conde de Aranda que propusiera erigir un monumento
en Pedrola, con motivo del IV Centenario, donde se labraran las constituciones
de Sancho Panza, y dijera, más o menos: “Estos son los principios
que dictó Sancho Panza para el buen gobierno de las naciones …”
Gracias.