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CONFERENCIA
La Hora de Zaragoza
Por
Juan Alberto Belloch
Senador y candidato a la alcaldía de Zaragoza por el Partido Socialista Obrero Español
Presentado por
Víctor Márquez Reviriego
RESUMEN DEL ACTO
Nota de prensa y fotos cedidas por Aragón Digital (http://www.aragondigital.es/)

V.- Víctor Márquez
Reviriego
J.- Juan Alberto Belloch
PRESENTACIÓN
V.- Juan Alberto y yo hemos tenido algunos destinos cruzados por Teruel…, por Huelva… e incluso, aunque a mí no me gusta contar estas cosas, fue agente involuntario de que me echaran de un trabajo. A su vez, yo fui agente involuntario … ¿Sigues casado con María Cruz?
J.- Sí
V.- ¿Eres feliz?
J.- Sí, claro
V.- Me agrada que lo seas, pues
te acordarás que el día que conociste a María Cruz en el
Congreso de los Diputados yo hice las presentaciones, así pues he sido
casamentero involuntario.
Cuando nació Juan Alberto Belloch el día 3 de Febrero de 1950,
su padre era juez comarcal de Teruel.
J.- Yo nací en Mora de Rubielos.
V.- Andando el tiempo ya en la Transición el padre de Juan Alberto fue gobernador civil de Huelva. En Huelva en la época de Franco hubo unos gobernadores bastante berrendos. Tu padre, ya en los tiempos de Suárez, fue un poncio provincial apacible, simpático y amistoso. En Huelva tenemos cierta facilidad para poner motes. Al padre de Juan Alberto lo llamábamos Búfalo Bill, porque tenía el pelo muy largo, canoso, barbita y además llevaba cazadora, a él le gustaba cultivar el parecido, si bien es verdad que no llevaba pistola.
Hoy Juan Alberto Belloch nos hablará de Zaragoza, una ciudad de grato recuerdo para mí. Allí hice las prácticas de milicias y pasé cuatro de los mejores meses de mi vida, no por estar de alférez, sino porque mi hoy mujer también estaba en Zaragoza estudiando filosofía.
Juan Alberto es un político muy peculiar, de los más peculiares de España y de los más completos. Es el caso más eminente de político español que haya cumplido la democracia al estilo de Montesquieu, es decir que ha estado en los tres poderes, en el Legislativo, en el Ejecutivo y en el Judicial. Digo que es de los pocos, porque Ventura Pérez Mariño no ha llegado a estar en el ejecutivo, y Baltasar Garzón me temo que se quedó con las ganas.
Voy a explicar el paso de Juan Alberto por los tres poderes. Ha estado en el poder judicial como juez, siguiendo la tradición familiar, durante cerca de veinte años. Hay que decir que los diez últimos años los pasó en el País Vasco, cuando no era precisamente fácil el ser juez allí. Hoy en día tampoco es fácil, pero creo que entonces era todavía peor. Él llega en los últimos tiempos de UCD, primeros tiempos del PSOE. Como juez ha sido juez de La Gomera, de algún pueblo de Cataluña y de Alcoy. Luego fue presidente de la Audiencia provincial de Guipuzcoa, pasó al Consejo General del Poder Judicial, y estando en el Consejo recuerdo que escribió un importante artículo en Claves, la revista mensual que dirige Javier Pradera y Fernando Sabater. Articulo que, por cierto, yo glosé en una revista de prensa, y que leyó Felipe González. Le gustaron las consideraciones que Juan Alberto hacía sobre la Justicia y lo nombró Ministro de Justicia (poder ejecutivo). Ejerciendo de Ministro de Justicia pasó también a serlo de Interior. Siendo “biministro” llega la derrota del PSOE. Ese día Belloch lo pasa con un amigo común que es Rubalcaba. Belloch encara la derrota del PSOE con gran deportividad y hace dos cosas, una dejar de fumar y la otra se afilia al partido, pues hasta ese momento era ministro en calidad de independiente. Después fue Diputado y hoy es Senador por Zaragoza ( poder legislativo).
Si logra la alcaldía de Zaragoza, también alcanzará el poder municipal. Personalmente me gustaría que hombres con la importancia política de Belloch estuvieran en el poder municipal, pues creo que la asignatura pendiente de la democracia española es el poder municipal. Entre la UCD y el PSOE desarrollaron el poder autonómico que fue un giro copernicano a la política española. Pero a la democracia española le falta aprobar todavía la asignatura del poder municipal. No habrá un verdadero poder municipal hasta que el gobierno central reparta su presupuesto dando, por ejemplo, un 30% para la Autonomías, un 30% para los municipios y un 10 % para Europa. Es evidente que si no hay dinero ni hay competencias ni hay nada.
La justicia conviene que vaya detrás de la vida, pero a veces se puede adelantar como ocurrió en el caso de Juan Alberto Belloch. Él fue el autor de una sentencia curiosa e importante, como es la consideración de que podía haber violación entre los cónyuges. En esa época, que era todavía una época más bien machista, se pensaba que la violación entre los cónyuges, no falta de decir de quién a quien, era una forma más o menos bronca del débito conyugal. Se trataba de cuestiones internas del matrimonio de las que no interesaba tratar. Juan Alberto fue el que dictó esta sentencia pionera, que fue una sentencia verdaderamente importante.
La tarea de Juez es una tarea de soledad, la del ejecutivo no es de soledad, salvo en el caso del presidente de Gobierno. Efectivamente, el régimen democrático español, sin que esté dicho así en la Constitución, es de hecho un régimen presidencialista, y el que marca la política tanto en España como en Estado Unidos, dicho sea ahora por los desgraciados ejemplos de Bush y Aznar, son los presidentes. Belloch siempre ha sostenido que su paso por el ministerio fue un trabajo de gestión y no de verdadera política.
Parece un contrasentido que se pueda ser ministro de Justicia y de Interior. En teoría podemos considerar que el Ministro del interior es el dueño de la fuerza y que la misión del Ministro de Justicia tendría que ser el moderar dicha fuerza. Por tanto se podría pensar que Belloch fue juez y parte. Yo que soy un poco nieto de Hegel, creo como Hegel que el estado es la realidad eficaz. Así pienso que también lo entendería en su día Felipe González cuando le dio la doble cartera a Juan Alberto, para que tratara de hacer justa la fuerza, y fuerte a la justicia, que no es otra cosa que lo que dijo Pascal en su pensamiento, si no podemos hacer que lo justo sea lo fuerte, hagamos que lo fuerte sea lo justo. Yo creo que Juan Alberto en sus años de Ministro trató de hacer que lo fuerte fuera justo y que lo justo fuera fuerte.
Ya sólo nos queda esperar que logre hacer de Zaragoza, que tanto él como yo y como todos ustedes tanto queremos, una ciudad un poco mejor de lo que ya es.

CONFERENCIA
J- En primer lugar quiero dar las gracias a Feliciano Llanas y a la Asociación Cultural Conde de Aranda por su amable invitación, y a mi amigo Víctor por su cariñosa presentación.
Antes de leer la conferencia, me gustaría deciros que lo de Justicia
e Interior tiene su explicación en mi manía de escribir. Yo había
teorizado sobre la conveniencia de que Justicia e Interior fueran juntos. Ese
es el modelo inglés, es el modelo de todos los países nórdicos,
es el modelo norteamericano, y ese es también el modelo de la Unión
Europea, que tiene consejos conjuntos de Justicia e Interior. Por eso yo teorizaba
sobre la conveniencia de que el modelo español se acercara al que creía
era el mejor de los modelos posibles. Esto fue utilizado en mi contra cuando
se me ofreció el sumar a Justicia la cartera de Interior. La moraleja
es que no se puede escribir sin quedar preso de tus palabras.
Sin más preámbulos comienzo mi conferencia a la que al final,
aunque os dije que sería “La hora de Zaragoza” le he cambiado
el título por el de “La Ciudad Secreta”.
El otro día decían en el Heraldo de Aragón, que como
ya sabéis, es mucho más que un periódico, que lo bueno
de nuestro discurso previo a la campaña es que hablamos de cosas de las
que nadie habla. En realidad el articulo lo que quería decir es que hablamos
de cosas de las que nadie se entera. Pero sí que es cierta la primera
frase del Heraldo. Después de cuatro años de gestión municipal,
trabajando el día a día en la oposición, también
nosotros necesitábamos plantearnos un modelo alternativo de ciudad, otra
Zaragoza. Tras cuatro años en la batalla de lo concreto darnos un horizonte
era casi una necesidad física, levantar la vista como hacen los buenos
futbolistas y ensoñar la Zaragoza del 2008, la Zaragoza que quiero. Para
eso empezamos haciendo algo que no suele hacerse, ni en este país, ni
menos en mi oficio de la política, que es escuchar. Y escuchando descubrimos
que había ya otra Zaragoza que se movía, que tomaba iniciativas,
que innovaba, una ciudad que vivía en parte en la diáspora. Estamos
levantando el plano de esa ciudad. Una ciudad que nos ha enseñado que
tiene y representa en sí misma un proyecto de futuro, que tiene una nueva
generación preparada y dispuesta a liderar ese proyecto. Innovadores
sociales, en definitiva, que desde la empresa, las iniciativas cívicas,
la cultura, la tecnología, están colonizando el futuro, construyendo
una ciudad red que nos está retando, a los que queremos oírle,
a hacer de ella una metrópolis del siglo XX. Una ciudad que sobre todo
despunte en cultura, cohesión social, medio ambiente y tecnología.
Creemos que es la hora de Zaragoza. Pero creo que se está construyendo
un tanto a ciegas. Tenemos, por así decirlo, grandes exploradores pero
nos faltan cartógrafos. Zaragoza no tiene que inventar desde la nada
un proyecto, pero lo que sí necesita es trazar un mapa que enlace todos
los proyectos de innovación, los ponga en valor y los proyecte de forma
coherente al mundo. Eso es lo que pretendo y lo que pretendemos con nuestra
alternativa. Y a esa aventura os quiero invitar aprovechando vuestra acogida.
Estamos descubriendo una ciudad con infinitos caminos cerrados, donde el Ayuntamiento no se entera de nada, pues está desconectado de los lugares donde está naciendo el cambio. Tras muchos años de intentar saber siempre hacía la misma pregunta a todo el mundo: ¿Cuál es?, ¿dónde está el alma de Zaragoza?. Mi conclusión provisional es que Zaragoza aún debe encontrar su alma encontrándose a sí misma. Eso supone escucharse, descubrirse, a través de la voz, la fuerza y la palabra de sus innovadores.
En ese proceso hemos hecho algún descubrimiento. Hay en primer lugar una diáspora de jóvenes muy cualificados, algunos de los cuales están esta noche aquí, que quieren volver. Estos jóvenes están sobre todo en la cultura y en el sector tecnológico, trabajando fuera de nuestra ciudad en empresas, luces y proyectos punteros. Son una riqueza que ha producido la ciudad y que tenemos que recuperar sin apartarles de su futuro. Con humildad pero con firmeza hay que hacerles saber que los necesitamos para abrir Zaragoza al futuro. Los recuperaremos si sabemos hacer de nuestra ciudad un lugar de oportunidades para los emprendedores. Un lugar donde el mapa que estamos trazando ayude a las empresas a crecer al amparo del sello de calidad tecnológico que debemos ser capaces de inventar, donde puedan trabajar en red con otras empresas y vender sus productos a España y al mundo. Un lugar donde los que crean ideas, arte o cultura, y no hay nada más tangible que esos valores, encuentren acomodo, espacio y fuerzas. Hoy por hoy tenemos nuestro mejor recurso en la gente en paro. Quiero contar con todos los que viven en Zaragoza y también con los que, como la mayor parte de vosotros, os marchasteis. Nosotros estamos obligados a inventar esas oportunidades, ese es el papel que corresponde en el futuro al gobierno de la ciudad, un facilitador de oportunidades de red, de marca, de calidad.
Un segundo descubrimiento es que la otra Zaragoza que se ha creado por su cuenta, tiene una cultura tecnológica viva y relevante. Tiene tejido formativo bien preparado, un deslumbrante tejido social, tiene Pymes que existen en el mundo y que se mueven con soltura por Europa, es decir tenemos la base, lo más difícil. Nos queda por delante explicar, extender, revelar, nos queda plantar cara al anonimato, al desconocimiento y también a las brechas culturales y digitales que nos amenazan.
El tercer descubrimiento es haber encontrado otra potencia económica en nuestra ciudad al margen de la obvia. Otra potencia económica de nuevo tipo, cuyo principal factor de producción es la inventiva y la creatividad. Un potencial al que la diáspora puede dar un nuevo protagonismo. Es que las cosas querámoslo o no, y yo lo quiero, están cambiando. Decía Felipe, ya saben cual, que el futuro ya no es lo que era, y efectivamente nada es lo que es, es simplemente mucho mejor, empezando por la política. Estos días hemos visto las mayores manifestaciones de la historia en el mundo. Por primera vez la opinión pública mundial se ha manifestado simultáneamente y masivamente en los cinco continentes, y no les convocamos los políticos, algunos evidentemente nos sumamos, pero quien lanzó la idea fue una cadena de correos electrónicos, de grupos informales dispersos, heterogéneos, fue la nueva asociación, un tejido capaz de sumar y de incluir mucho más allá de lo que nunca hizo una internacional, aunque se llamara socialista. Lo que nos están enseñando es hasta que punto la diversidad y la valoración de la diferencia son capital real, un valor, la única riqueza posible y necesaria del Siglo XXI que merezca ser soñada.
Por eso los socialistas de Zaragoza hemos renunciado a proponer un programa
que se obsesione en buscar las diferencias, en tratar de encontrar nuestro valor
en lo que nos separa, al contrario, hemos pedido a la ciudad, a los otros protagonistas,
a los que no salen en las fiestas ni en las inauguraciones, que nos cuenten
lo que hacen, que nos digan lo que puede sumarnos no lo que puede separarnos.
La verdad es que las cosas están funcionando. El programa municipal nos
lo están haciendo ellos. Pretendemos asentar nuestro esfuerzo en su capacidad
de afrontar conocimientos, capacidad de gestión y olfato para las buenas
ideas. Por nuestra parte pretendemos dar a la innovación aquello que
nosotros, y perdonen la inmodestia, estamos preparados para dar, la dimensión
ética de la tradición de la izquierda. Queremos ser los cartógrafos
de la nueva sociedad, queremos que las instituciones sean los armadores de los
barcos que nos han de conducir a un nuevo horizonte de oportunidades que ya
están al alcance de nuestros ojos, apenas unos metros más allá
de nuestros destinos. Son tiempos decía de cambio, de cambio mas profundo
que aquel que se experimentó en mi generación en el 68. La sociedad
de la información, los planos, los mapas, son el producto, por eso esta
nueva generación no teoriza ni pide como hacíamos nosotros, crean
y trasforman sin esperar y sin pedir permiso a nadie. Creo que ya no es el tiempo
de las dicotomías, es el tiempo de hacer, de incluir, de impulsar. Se
acabó, aunque como les ocurre a los muertos vivientes siguen dando la
lata, el tiempo de los monopolios, empieza el tiempo de los liderazgos. Un mundo
en el que los políticos no nos mediremos ni en el terreno de la retórica,
ni menos aún en el de la descalificación más o menos ingeniosa,
lo haremos en otro escenario. El escenario será nuestra capacidad o incapacidad
de proponer, de implicar, de aportar, de recoger las ideas que ya está
fabricando la nueva sociedad informacional, la nueva sociedad.
Hace poco unos compañeros me comparaban el espíritu con que estamos
enfrentando en Zaragoza esta campaña, esta larguísima precampaña,
con el de las elecciones del 82. Yo dije que había una diferencia importante,
entonces la ilusión residía en abrir caminos al cambio y vaya
si se abrieron. Hoy la ilusión de todos los que trabajamos en el proyecto
es que ya nos sentimos arrebatados por el cambio. En la Zaragoza en red, en
la que yo creo, que ya se está construyendo y espero ayudar a construir,
gobernar será sólo una parte del trabajo. Como en la propia sociedad
civil que nos guía, no basta con descubrir y aprender, tenemos que estar
transformándonos todos los días si es que queremos enmendar el
camino. No tenemos, como los jóvenes, que esperar nada de nadie. Tenemos
simplemente que protagonizar. ¿Cómo medir?, ¿cómo
evaluar el resultado de nuestra acción política? Creo que la evolución
de la actual diáspora zaragozana será un buen sensor del acierto
o error de nuestro trabajo. La diáspora debe volver, volverá,
debe aportar, y aportará su inmenso caudal de creatividad y conocimientos.
Necesitamos que lo haga no como renuncia o sacrificio a nada, sino como resultado
de la capacidad de nuestra ciudad para ofrecer mejores preguntas y nuevas respuestas.
Queremos que vuelvan a Zaragoza sin renunciar a Madrid, Barcelona, Valencia
o París, porque la Zaragoza en la que creo trabajará en red con
todas ellas, compartirá y formará parte de su vida cultural, de
su amor por las diferencias y de su aptitud para innovar y crear nuevos paralelos.
Queremos impulsar toda una serie de nuevos proyectos en red con otras ciudades,
centros de desarrollo compartidos que generen demanda para nuestras empresas,
un corredor digital, iniciativas que abran contactos proyectos y ofrezcan entornos
de cooperación a nuestros emprendedores y a nuestros creadores.
No os puedo contar, no toca, mi programa pero si quiero dejar algún
ejemplo de por donde van a ir los tiros. Desde cosas aparentemente menores a
otras de una evidente dimensión. Queremos por ejemplo invitar a nuestro
tejido educativo a un proyecto que estamos seguros va a funcionar. Estamos ya
trabajando en él, concretamente, la creación de la Universidad
Abierta de Zaragoza. Tiene un objetivo concreto, conseguir que la marca Zaragoza
sea sinónimo de idioma español en el mundo. Para ello la ciudad
de Zaragoza debe ser el centro de referencia para la enseñanza del español
a extranjeros. A través de la oferta de cursos de calidad y prestigio
debemos conseguir que Zaragoza ocupe el puesto, que en este momento está
vacante, de centro físico para los estudios de español en Europa.
Respaldada por su Universidad, por su situación geográfica, por
la apertura de nuevas vías de comunicación - alguna vez llegará
el AVE - por su tamaño, no es excesivamente grande, y por sus evidentes
posibilidades de ocio inteligente. Zaragoza por todas esas circunstancias ocupa
una posición privilegiada para alcanzar ese objetivo.
El segundo ejemplo que les pongo es un poco más ambicioso. Lo llamamos
la vía digital. En los nuevos terrenos junto al AVE, la futura sede de
la EXPO, levantaremos un espacio abierto para la investigación y el desarrollo
científico y tecnológico. Un espacio donde junto a la vida urbana
tradicional, viviendas, negocios, espacios lúdicos, quepan institutos
de investigación avanzada junto con empresas punteras en tecnología,
una lanzadera de la ciudad en la que por supuesto habrá libre acceso
a la red, que lo mantenemos junto a las nuevas puertas de entrada de esa nueva
Zaragoza.
En tercer ejemplo, es que nos proponemos convertir a Zaragoza en centro de desarrollo del software libre municipal. Reunido el otro día con nuestros empresarios tecnológicos, que por cierto ya están organizados en red, me trasmitían las oportunidades que este nuevo mercado ofrece. Pero la verdad es que a pesar de la potencia de ese nuevo mundo, no existen hoy estándares de software libre inmediatamente aplicables para casi ningún ámbito de la gestión municipal. De acuerdo con otros Ayuntamientos, Diputaciones y corporaciones locales de toda España nos proponemos levantar en Zaragoza ese centro de estandarización y desarrollo. Nos proponemos, en un momento donde administraciones tan importantes como la alemana ya han dado el paso, crear un centro de referencia internacional que capitanee el auge del software libre, dando además un espacio de desarrollo a nuestros licenciados, diplomados y también a nuestros técnicos y tecnólogos de la diáspora. El espíritu que hay tras estas propuestas, que les indico a modo de ejemplo, va más allá del mero impulso industrial y de la oportunidad de negocio, aunque los contenidos obviamente los tengan.
Queremos que la nueva generación, que nuestra diáspora, trabaje en red, sin duda, pero viva en Zaragoza. Para eso tenemos que hacer otras muchas cosas. Transformar el espacio de la ciudad, un espacio que queremos recuperar en libertad y ciudadanía. También para eso os he elegido dos o tres ejemplos de algunas de las propuestas que vendrán en el futuro en nuestro programa.
El primero es la constatación de que Zaragoza tiene la dimensión y la estructura necesaria para convertirse en una ciudad andable. Concepto que queremos incorporar al mercado del lenguaje municipal. Eso es lo que necesitamos también para convertirnos en una ciudad ecológica, que disfrute de su diversidad, que fomente el encuentro y que recupere su vida comercial. Por ello vamos a apostar, sin ninguna duda, por el metro ligero, ya en su momento tendremos que indicar que proyecto concreto hay detrás esta decisión.
El segundo será la malla verde y azul que dibujaran de una manera gráfica el mapa de Zaragoza. Nuestros tres ríos el Ebro, el Gállego, el Huerva y nuestro Canal Imperial, formarán la Malla Azul de nuestra Zaragoza. Abrirán nuevos espacios para compartir, pasear, compra, jugar y hablar. El Ebro, hasta ahora frontera, vertedero y obstáculo, se convertirá en la gran arteria azul de la ciudad, en la nueva Calle Mayor de Zaragoza. Recuerdo, ya hace muchos años, haber escuchado a Maragall en una conferencia decir: “He tenido un sueño, que es que Barcelona mire al mar”. Pues bueno, yo tengo un sueño que es que Zaragoza mire al Ebro. El sueño de Maragall y Clos se ha realizado, estoy seguro que también el nuestro será realidad.
Aprovecharemos así mismo nuestro gran lujo que es el espacio para hacer de nuestros suelos esteparios dos grandes parques que articulen la gran malla verde de la ciudad.
El tercer ejemplo, quizá el que a mí me apasiona más, si descontamos el Ebro, que es la razón de ser de toda nuestra alternativa política, es el tratamiento de nuestro casco histórico. Se ha demostrado en un buen numero de ciudades que los cascos históricos pueden ser espacios ricos en diversidad, cultura y arte, sin embargo, nuestro casco histórico, sobre todo las zonas más degradadas, representa hoy todo lo contrario, un horizonte de exclusión y miseria, de ahí que la parte más degradada del casco histórico va a ser el primer lugar en el que trataremos de plasmar nuestro modelo de ciudad. Allí tendremos que llevar adelante, con decisión, todas nuestras luchas contra la pobreza, la marginación y la exclusión social, y además lo haremos según nuestro modelo, que lo siento, pero no cree que el sistema actual sea el despotismo ilustrado, sino que debe ser un método participativo, que cuente necesariamente con la complicidad de los ciudadanos inteligentes, que por lo tanto deben ser solidarios. Aplicaremos al casco desde luego las técnicas ya experimentadas en otros sitios, las que han aplicado mis amigos Maragall y Clos en la margen derecha e izquierda de las Ramblas, que supone en lo esencial concentrar intensamente acciones administrativas de todo tipo, instalaciones públicas, servicios universitarios, comisarias de policía y facilitar la rehabilitación de viviendas. Ese modelo funciona, pero nosotros creemos que además podemos aportar algo, y es que además lo vamos a reindustrializar con las tecnologías limpias de la sociedad informacional. Ese será el aporte que queremos dar al modelo para lograr finalmente que nuestro casco histórico sea un sitio del que todos estemos orgullosos. Va ser el primer lugar de Zaragoza con conectividad universal, el primer lugar en que se garantice el pleno derecho al acceso. El problema del casco es un problema de movilidad, de oportunidades, no un problema como siempre se dice de seguridad. Tenemos que entender que la mejor garantía de la seguridad se consigue recuperando el espacio de la ciudadanía, porque un río de gente diversa que trabaja, camina, se divierte, habla, garantiza mucho más la tranquilidad, y se lo aseguro que algo conozco del tema, que poner un policía en cada esquina. Creo en la ciudad río que se mueva y no en la ciudad estancada de espacios divididos, de stoks, que inevitablemente acaban convertidos en guetos.
Todos estos proyectos necesitan de una gran locomotora que arrastre los vagones. Tenemos muy claro que hoy esa locomotora es la Expo Internacional de Zaragoza 2008. El gran reto en torno al cual ya estamos unidos todos los aragoneses. Es verdad que hace cuatro años cuando lance la propuesta fue recibida con el escepticismo que nos caracteriza a los aragoneses. Lo cierto es que después se fueron incorporando todas las instituciones y hoy ya es un proyecto común de todos y una gran esperanza. Sinceramente creo que se puede conseguir la nominación. El primer trabajo que tendría o tendré como alcalde será precisamente intentar conseguir los votos precisos. En todo caso, lo importante no es la Expo en si misma, sino que Zaragoza cuente con una meta temporal que permita transformar la ciudad y lograr dar un salto cualitativo convirtiéndola en la metrópolis que soñamos. Cuando nosotros propusimos la Expo lo hicimos ya de manera instrumental, pensábamos en el Ebro, en un proyecto que permitiera transformar y equilibrar hasta ocho distritos, todos los distritos y barrios de la ciudad que son vecinos de una y otra margen del Ebro. Un proyecto, por tanto, de vertebración global del conjunto del tramo urbano del Ebro y por descontado de los otros ríos y de nuestro Canal Imperial.
En definitiva queremos una ciudad competitiva, sin duda, lo he expuesto largamente, pero la queremos con una más alta cohesión social. Una ciudad donde sus habitantes vivan bien, pero que lo hagan todos. Sólo entonces estaremos orgullosos de vivir en Zaragoza, porque queremos conseguirlo todo pero sin dejar a nadie detrás. Para conseguirlo vamos a proponer una serie de medidas para los mayores, para los pequeños, para sus madres y abuelas y para las mujeres, porque sólo entonces habrá valido la pena armar y plasmar este sueño que estoy seguro vamos a convertir en realidad.
Nuestros mayores queremos que sean lo que son, personas muy importantes que tienen mucho que ofrecernos y a los que Zaragoza necesita. Ellos tienen derecho a mejores centros sociales - lo dirán todos los partidos- mejores y más transportes públicos y más ayuda domiciliaria. Para gestionar todo ésto nosotros nos comprometemos a crear la concejalía del mayor, que dada la demografía de la ciudad es imprescindible. Pero creo que lo importante es comprender no sólo los derechos que tienen las personas mayores sino que Zaragoza tiene derecho a la ayuda de esas personas mayores, a su participación activa en la gestión de esa otra ciudad que vamos a construir entre todos. Los niños necesitan espacios para jugar, para crecer, para relacionarse, también necesitan, allí habrá que contar con la colaboración de la DGA, llenar de contenido sus horarios extraescolares, que sus escuelas estén abiertas once meses al año, siete días a la semana, doce horas al día, y desde luego lo necesitamos sus padres y aún más sus madres en las que recae la carga de llenar los inmensos agujeros negros que deja el estado de bienestar. El otro día me proponían un dato que no me resisto a contaros, el presupuesto total en materia de bienestar social del Ayuntamiento de Zaragoza es de dieciocho millones y medio de euros, quitando los gastos de personal, pues bien los técnicos que han evaluado el trabajo que prestan las mujeres, normalmente mayores de 50 y de 60 años, para cuidado de enfermos, personas mayores discapacitadas etc. está valorado en sesenta millones de euros, tres veces y medio más que la totalidad del presupuesto municipal. Por eso cuando digo que llenan los inmensos agujeros negros del estado de bienestar no estoy diciendo ninguna frase retórica sino afirmando una realidad social y económica. Las mujeres siguen necesitando desgraciadamente una actuación integral contra la violencia de género y tantas y tantas cosas…
Pero os decía que no es el tiempo de enebrar propuestas concretas ni
alternativas, para todo hay una hora y un tiempo. Sí es la hora de decir
que sólo quiero ser alcalde de una ciudad que ofrezca esas oportunidades
de futuro, de ciudad innovadora, y que desde el principio esté pensada
para todos, solidaria, y no deje a nadie detrás. Una ciudad en definitiva
en la que quepamos todos. De otra ciudad, os lo prometo, no vale la pena ser
alcalde, de hecho no quiero serlo. Podría hablaros durante horas de las
mallas, de las redes que estoy descubriendo en Zaragoza, de la novedad de las
miradas que me transmiten, de la ilusión que descubro en cada paso. Podría
dedicar horas a trazar el mapa de la ciudad secreta, esas alamedas y paseos
que todavía no existen y que esperan a que las descubramos en las riberas
del río. Podría hablaros de la libertad que transpira, el futuro
que dibuja, pero mejor quisiera invitaros a no escucharme, quisiera invitaros
a otra cosa, a que cartografiéis conmigo vuestro propio mapa y a hacerlo
emerger. Sumaros. Tengo la convicción de que vuestro mapa, el de la diáspora,
está trazando la ruta de la vuelta a casa, y desde luego sabremos recibiros.
Nada más y muchas gracias.
NOTA DE PRENSA
El senador y candidato a la alcaldía de Zaragoza por el PSOE, Juan Alberto Belloch, ha detallado sus planes para lograr el fin de la diáspora aragonesa de jóvenes talentos o “brain dread”: un fenómeno que ha padecido la ciudad desde décadas y que afecta a trabajadores con alto nivel de cualificación. Lo ha hecho dentro del ciclo de conferencias que organiza la asociación Conde Aranda y la Oficina del Gobierno de Aragón en Madrid en el hogar de las referencias literarias que es el Café Gijón de la capital.
El discurso del alcaldable Belloch se ha dirigido a los “jóvenes innovadores” que trabajan fuera de Zaragoza y que viven con la esperanza de poder algún día trabajar para Aragón. Un deseo que choca con las diferencias insalvables que “hasta ahora” han separado entre sí a las grandes ciudades.
El candidato socialista ha apostado por que esa diáspora vuelva, y para ello ha asegurado que “no se debe a renunciar a Madrid, Barcelona, Valencia o París, porque en Zaragoza se podrá trabajar en red con ellas”.
Con el título de “La ciudad secreta”, Belloch ha resaltado el papel protagonista que tiene dentro de su campaña el evitar la diáspora de “cerebros”: “eso –ha dicho- es preparar la ciudad para poder recuperar a esos jóvenes”. Y con ello, como ha explicado, involucrar a los políticos, que “deben sumarse a ese cambio que viene dado por la sociedad civil”.
Uno de los proyectos de contención de esa diáspora es la construcción de una “red de ciudades del AVE” que programe conjuntamente actividades, centros de desarrollo compartidos que generen demanda para las empresas,y un corredor digital de iniciativas que abra contactos, proyectos y entornos de cooperación a las empresas y a los emprendedores.
La conferencia ha fijado lo que será el marco ideológico de lo que ya se promociona como “una nueva forma de hacer política”. “Que la ciudad destaque en tecnología, cultura, sostenibilidad y cohesión social”, ha arengado Belloch.
La conferencia se ha limitado a enumerar los “ejemplos” que serán promesas de futuro de su programa electoral.
CULTURA LIBRE EN ZARAGOZA
Dentro del extenso capítulo cultural, las propuestas de Belloch para revolucionar la ciudad tienen una clara dirección democratizadora, en cuanto a su acceso. El Casco Histórico va a ser la referencia general de esta “nueva forma de hacer política en Zaragoza”. Se liberará el acceso a la red y, tomando el modelo de desarrollo de la ciudad de Barcelona, se buscará convertir el barrio en un lugar de software libre. “Es plantear los problemas del Casco no sólo desde una mera óptica de seguridad”. “Lo seguro no sólo es poner un policía en cada esquina”, ha analizado el candidato socialista.
Otro de los objetivos de Belloch es convertir la ciudad en “un centro de referencia de la enseñanza de español en el mundo”. Como ha asegurado, ya está en contacto con varias universidades americanas, lo cual le permite asegurar, como lo ha hecho, que se trata de un proyecto de “características objetivas”.
DE MALLAS Y MILLAS
Pero quizás el proyecto más seductor del alcaldable socialista es la denominada “Milla Digital”. Un centro de actividad y negocio situado en el entorno de los nuevos terrenos del AVE y los que cree la Expo 2008. Allí se buscará que se instalen empresas de alta tecnología y que se trasladen los institutos universitarios de investigación.
La “malla azul” busca hacer realidad uno de los grandes errores históricos de la ciudad de Zaragoza: su crecimiento de espaldas al río Ebro. La “malla azul” pretende “hacer de los ríos y canales los ejes vertebradores de la ciudad”, como ha señalado Belloch, donde el Ebro sea su calle principal. “Zaragoza mirará al Ebro”, ha insistido. Tamaña remodelación afectará a ocho distritos de la ciudad.
La “malla verde”, por su parte, pretenderá aprovechar “el gran lujo” que son los espacios esteparios de la ciudad para crear dos grandes parques. El candidato Belloch no ha querido precisar los lugares donde se enclavarán dichas zonas verdes.
J.D.